Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 29 Agosto, 2016

Noruega, líder mundial del desarrollo sostenible y uno de los más verdes del mundo, tiene una política muy diferente a la nuestra y más bien asegura una gran disponibilidad de recursos con su propia producción de gas natural y petróleo

¿Qué hacemos mientras se da la transición? (I)

Los estudios en el mundo demuestran que las transiciones energéticas duran décadas, que el factor clave que las impulsan son los adelantos tecnológicos y que el factor crítico para llevarlas a cabo es la disponibilidad de grandes cantidades de recursos.

Los estudios en Costa Rica (Gobierno y Recope) demuestran que el consumo nacional de petróleo explorado, producido y refinado en el extranjero, que representa las 2/3 partes del consumo energético nacional, va a continuar aumentando y que en próximas décadas el país “seguirá dependiendo de los combustibles fósiles aunque se desarrollen otras alternativas”.

Esto nos obliga a transferir crecientes cantidades de recursos fiscales y no fiscales al exterior.

Noruega, líder mundial del desarrollo sostenible y uno de los más verdes del mundo, tiene una política muy diferente a la nuestra y más bien asegura una gran disponibilidad de recursos con su propia producción de gas natural y petróleo.

Esta política ha sido el factor clave para obtener grandes cantidades de recursos fiscales y no fiscales que lo han convertido en uno de los países más ricos y desarrollados del mundo (incluyendo el desarrollo humano) y en el que más avanza en la transición energética.

Contrario a lo que ocurre en Noruega, en Costa Rica se prefiere enviar estos recursos al extranjero a pesar de la gran carencia que tenemos de los mismos para poder desarrollarnos y para realizar la transición energética y de que la mayor parte de la población está a favor de la producción nacional (encuesta del Instituto Tecnológico de Costa Rica).

Hay una minoría que se opone con ideas en abstracto y que no explican las razones por las cuales descartan los estudios que demuestran que el país va a continuar durante décadas con las importaciones petroleras y con el traslado a otros países de la masiva renta petrolera que generamos.

Tampoco explican por qué se oponen al desarrollo de los yacimientos potenciales de petróleo y gas natural identificados en el país que no requieren fracking (porque son convencionales) y no se oponen a las masivas importaciones de derivados de petróleo que se realizarán durante décadas, las cuales provienen posiblemente de yacimientos de petróleo que requieren fracking (porque son no convencionales).

El 98,9% de las importaciones del año pasado vinieron de EE.UU., el mayor productor del mundo de petróleo no convencional con fracking.

Asimismo, no aportan soluciones energéticas a los serios problemas que tenemos, tales como la gran desventaja competitiva y fiscal, la enorme carencia de recursos, el desempleo y la pobreza.

Entre otros aspectos, hay tres cosas fundamentales que debemos hacer, y que no se están haciendo, para realizar una transición de varias décadas: implementar alternativas energéticas económicamente viables, garantizar la ineludible competitividad energética para poder desarrollarnos y asegurar la disponibilidad continua de la gran cantidad de recursos que se requieren.