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Desatada ya la lucha que recrudecerá ante la proximidad de las elecciones nacionales, es hora de que se oiga la voz de la clase política sobre asuntos tan contundentes como el que hoy nos ocupa


Que hable la clase política

El incumplimiento de deberes por parte de los últimos tres gobiernos ha ocasionado una pérdida al Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja de ¢359 mil millones, de acuerdo con declaraciones dadas por la diputada Yolanda Acuña, jefa de fracción del PAC, a este medio y publicadas ayer.
Por ello, esa agrupación política presentó una demanda ante el Ministerio Público contra altos funcionarios del Poder Ejecutivo y del Seguro Social durante las tres últimas administraciones, que no pagaron a esta última el 15% de las utilidades de las empresas públicas del Estado, destinadas a universalizar la cobertura de la Caja, tal como lo establece la ley.
Esto no solo ha dañado a la institución, contribuyendo a aumentar su déficit financiero, sino a miles de personas no asalariadas que se encuentran en condiciones de pobreza.
El pago que durante 13 años aproximadamente no se le hizo a la Caja como correspondía, debió formar parte siempre del presupuesto de las entidades y del Gobierno. No debió emplearse ese dinero en ninguna otra cosa.
Esto, sin embargo, es solo parte de una política que tiene a Costa Rica entre los países de Latinoamérica que no han logrado implementar una mejor distribución de la riqueza disminuyendo así la pobreza y la desigualdad que, por el contrario, aumentaron.
Lo hemos dicho pero es necesario repetirlo. No puede haber verdadero progreso en un país en donde aumenta la pobreza y se deteriora el poder adquisitivo y la calidad de vida de la clase media. Una nación así no avanza, retrocede.
Si este país tiene otros indicadores que lo colocan en relativo buen lugar, en materia de desigualdad ha producido una brecha cada vez mayor.
En los últimos días, las autoridades de la Caja han demostrado estar tomando medidas para sacar adelante a la institución, aunque falta mucho camino por andar. Sin embargo, es necesaria la voluntad política para que lo que se adeude a la Caja le sea cancelado y en dinero, no en bonos, eliminando para ello gastos superfluos.
Las excusas de falta de presupuesto no son de recibo puesto que otros rubros como viajes, salarios desproporcionadamente altos, duplicación de funciones, para mencionar solo algunos de los rubros en los que se desperdicia el dinero de los contribuyentes, no se han eliminado.
Estamos a poco de una nueva carrera por alcanzar el poder, en elecciones nacionales. Es hora de que se oiga la voz de la clase política sobre asuntos tan contundentes como el que hoy nos ocupa.
 

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