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Lunes, 18 de marzo de 2019



COLUMNISTAS


Que esperen los pobres

Arturo Jofré [email protected] | Viernes 25 junio, 2010



Que esperen los pobres


Costa Rica ha fallado en su lucha contra la pobreza y no hay mucha esperanza de salir de este pantano. Dado que todavía no hay una estrategia clara que nos permita ver una luz en este largo y trágico túnel, las esperanzas de un avance significativo en esta materia se van diluyendo inexorablemente.
Por eso, deseo compartir con los lectores algunos elementos que he seleccionado del libro que acaba de publicar la Academia de Centroamérica, “Hacia el Fortalecimiento de las Políticas de Combate a la Pobreza en Costa Rica”, cuyos autores son los académicos Víctor Hugo Céspedes y Ronulfo Jiménez. Bajo mi responsabilidad he destacado los siguientes planteamientos:
El país pasó de una estrategia coordinada para enfrentar la pobreza, la que se materializó con la creación del IMAS en 1971, a una estrategia de dispersión institucional que se inició apenas tres años después con la creación del FODESAF. Hoy existen 34 programas especiales, diseminados en decenas de instituciones, sin haberse podido establecer un sistema básico y eficaz de coordinación. El IMAS, a casi 40 años de su creación, llega a menos del 10% de los hogares pobres y, antes del programa Avancemos, ni siquiera llegaba al 4%. Los programas contra la pobreza no llegan necesariamente a los pobres. Por ejemplo, el IMAS consume en gastos administrativos la cuarta parte de sus ingresos, lo grave es que cerca de la mitad de la ayuda que entrega la recibieron hogares que no eran pobres. Los programas especiales orientados a atacar este problema, solo canalizan el 68,3% del gasto a los hogares pobres, de extrema pobreza y vulnerables.
El “clientelismo político” contamina el proceso de selección y desfigura la acción de los programas para combatir la pobreza. Los autores no plantean esto de manera directa, solo lo tocan en la propuesta de políticas.
Las políticas más efectivas en esta materia dan resultados a mediano y largo plazo. Esta visión tiene que luchar contra las presiones de resultados a corto plazo.
El crecimiento económico no necesariamente reduce la pobreza. Costa Rica presenta, en los últimos 16 años, una relación menos estrecha entre crecimiento económico y reducción de la pobreza. Por otra parte, sin crecimiento económico es difícil abordar exitosamente este problema.
El programa Avancemos aumentó la probabilidad de asistencia de los jóvenes a los colegios, pero no la probabilidad de aprobar los cursos.
Este libro, compacto y directo, nos entrega bastante información valiosa. Respecto a las políticas propuestas por los autores para ayudar a combatir la pobreza, me temo que hay que trabajar más en ellas. Como políticas que son, se formulan en bandas (muy anchas para mi gusto), condimentadas con cierto idealismo. El próximo paso es formular acciones concretas para orientar con mayor eficacia el gran esfuerzo económico que hace el país en este sentido. Tarea para el Gobierno, mientras tanto… que esperen los pobres.

Arturo Jofré




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