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Al hablar de Mopt y Conavi, estamos hablando de las altas autoridades y gerencias, nombradas por los gobiernos de turno, que permitieron por acción u omisión, por incapacidad o prácticas clientelistas, o por algún otro interés, que esas instituciones estén como están


¿Qué es lo que detiene a Costa Rica?

Las instituciones no nacen ni funcionan por arte de magia. Obedecen a la voluntad política en la mayoría de los casos.
Una profunda y creciente molestia de los costarricenses avanza, como es lógico que así sea, al ver como los años han pasado, dinero ha habido y no hemos logrado tener la infraestructura vial decente que necesitamos.
Ahora, el denominado Grupo Consenso, se ha integrado con especialistas, experimentados actores en la materia, serios y productivos entes como el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), el Colegio de Ingenieros y de Arquitectos, la Unión Costarricense de Cámaras, la Cámara Costarricense de la Construcción, consultores en arquitectura e ingeniería, la Asociación de Carreteras y Caminos de Costa Rica, entre otros.
Este nutrido grupo que ha logrado un consenso, les entregó la semana anterior un documento a los candidatos a la presidencia de la República, en el que, entre otras cosas, priorizan los proyectos viales y dan recomendaciones para la urgente reorganización del Mopt y el Conavi.
Más allá del contenido de dicho documento, que puede ser estudiado o debatido, es necesario reconocer que estos esfuerzos por organizarse de esos entes, surgen luego de una fuerte molestia de la población al haber comprobado que es la voluntad política lo que ha detenido a Costa Rica, en vez de ponerla a caminar.
Porque al hablar del Mopt y del Conavi, estamos hablando directamente de las altas autoridades y gerencias, nombradas por los gobiernos de turno, que a lo largo de los últimos años han permitido por acción u omisión, por incapacidad o prácticas clientelistas, o por algún otro interés, que esas instituciones estén como están.
Que las mismas se hayan mostrado incapaces de dotar al país de la infraestructura vial que con tanta urgencia se requiere y de ejercer un control en todas las líneas de mando, que no dé pie a que se produzcan actuaciones que puedan ser cuestionadas o generen acusaciones, como tantas veces ha ocurrido.
Es esto y no otro factor lo que mantiene al país paralizado, no solo en la materia que hoy nos ocupa sino en muchas otras.
Lo que se planea o se acepta en el seno de los cerrados recintos políticos ha dejado hace rato de ser desconocido por la población; ha salido a la luz, mostrando su opaco color.
Así pues, es muy bueno que quienes aspiran a ejercer el poder sepan que por muy cautelosas que fueran las decisiones políticas a futuro, serán siempre seguidas de cerca por una ciudadanía mucho más madura y capaz de organizarse para defender derechos que, por otra parte benefician a todos, desde el sector productivo hasta el resto de la sociedad civil.


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