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Sábado, 26 de septiembre de 2020



FORO DE LECTORES


¿Qué ha pasado con nuestra CCSS?

Ronald Solís Bolaños [email protected] | Viernes 21 febrero, 2020

Ronald Jiménez

Todo parecía perfecto...

1. Un modelo de salud pública envidiado a nivel mundial y puesto de ejemplo. En 1999 estando en Nueva Zelanda vi en la TV a un médico decir, que Costa Rica tenía el mejor modelo de salud del mundo.

2. Autonomía e independencia financiera garantizada por un sistema de cobro automático y mensual, como % del salario cobrado a la planilla mensual de la CCSS a trabajadores, patronos y estado. Modelo que le ha garantizado ingresos equivalentes al 11% del PIB (8% salud y 3% pensiones) con ajuste permanente por los aumentos salariales, incluida inflación, pluses y crecimiento de la economía, de forma simple y de contado. Sistema de cobro fortalecido porque el estar al día con la CCSS es requisito para realizar múltiples gestiones ante los entes públicos.

Hace 6 años un estudio nos decía que el presupuesto de la CCSS es igual al del gobierno de Nicaragua con todo y ejército y al de Belice juntos. El 8% del PIB para salud no es poca cosa, los países ricos de la OCDE destinan en promedio el 5.7% del producto interno bruto en servicios de salud con fondos públicos.

Ningún ente público tiene garantizado sus permanentes y crecientes ingresos como la CCSS. En la ultima década, sus ingresos crecieron en promedio 8.8% anual. Pese a que hay un estancamiento de asegurados, el año pasado creció casi un 6% con una inflación promedio del 3% en los últimos 10 años; este privilegio lo tienen muy pocos.

3. Cuenta con un Gobierno corporativo formado por 9 representantes, 3 de los trabajadores (sindicatos), 3 de los patronos (cámaras empresariales), y 3 del Estado (Gobierno) incluido el Presidente Ejecutivo.

Como vemos 6 de 9 directivos representan a los que pagamos la CCSS trabajadores y patrones. Mayoría absoluta que han estado representándonos por más de 50 años y que pueden y deben cuidar, velar y garantizar el buen uso y gasto de lo que pagamos trabajadores y patronos, defendiéndonos también, de la politiquería y abuso del costo laboral de la CCSS. El Estado también hace un aporte menor, pero al final sale de trabajadores y patronos vía impuestos. Los trabajadores aportan el 10.5% de su salario y los patronos el 26.50% de la planilla salarial.

¿Qué han estado haciendo nuestros representantes? ¿Por qué estamos donde estamos? En 1969 hace 50 años, la CCSS tenía 4500 empleados en una Costa Rica de 1.8 millones de habitantes. Los principales hospitales como Calderón Guardia, México y el de Niños ya existían.

En 1980, había 6926 camas con una población de 2.3 millones de habitantes, casi 3 camas por 1000 habitantes. En el 2013 los hospitales de la caja tenían 1379 camas menos, para una población de 4.8 millones; poco más de 1 cama por 1000 habitantes.

Esto explica en parte, las grandes listas de espera para cirugías y otros procedimientos que requieren hospitalización. En ese año, países con sistemas de salud muy desarrollados como Francia y Alemania tenían 7 y 8 camas por cada 1000 habitantes.

Solo los países más pobres tienen menos de 2 camas.

Del 2006 al 2010 la Caja paso de 37.000 a 48.000 empleados. Según el documental “La caja de pandora”, el cual, recomiendo, de 11.000 que se contrataron en estos 4 años solo 900 eran médicos o enfermeras, el resto administrativos, contratados no por necesidad intrínseca de la institución, si no como parte del Plan Escudo establecido para resolver problemas de empleo generados por la crisis mundial 2008-2009. Hoy la Caja tiene 57.000 empleados y Costa Rica una población de 5 millones. Los empleados de la CCSS aumentaron 13 veces y los habitantes de Costa Rica menos de 2 veces en 50 años.

El costo actual promedio de los 57 mil empleados de la Caja es de ₡2.2 millones al mes por empleado. El gasto total y número de empleados sería mayor, de no ser por la tercerización de servicios. Por ejemplo, los Ebais en manos de Cooperativas y la UNIBE donde parece que la satisfacción de los usuarios es positiva y el costo debería ser inferior a que los administrara la Caja.

A modo de referencia dado que para los asegurados las medicinas de la Caja tienen un alto significado, estas representan alrededor del 7% del presupuesto de la CCSS.

En 2018, la Caja tenía casi 1.8 millones de cotizantes y se estima que cubre en la realidad 4 millones de habitantes, alrededor de un millón no utilizan la CCSS, (solo por emergencia) porque no cotizan por pobreza, informalidad o están desempleados. Otro importante sector que cotiza no utiliza los servicios médicos de la Caja por la dificultad para sacar citas (filas y madrugadas), se las dan en ocasiones con fechas de operación o especialista a muy largo plazo por lo que utilizan la medicina privada o tradicional. Entre 2014-2017 los seguros privados de salud crecieron el 47%, así las primas pagadas de enero a Octubre del 2017 representaron 83.075 millones de colones, gasto de más, que miles de costarricenses que cotizan a la CCSS deben efectuar. Tal y como está la Caja, si miles de asegurados, no resolvieran sus problemas de salud por la vía privada, hoy los tiempos de espera para ser atendidos para operación o especialistas serían aún mayores.

Con el nivel de ingresos de la CCSS, como costarricense, siento pena ajena, que eventos tan bondadosos y solidarios como la Teletón,sean para recaudar fondos para el Hospital Nacional de Niños, en donde los 500 millones recaudados, la CCSS los obtendría en un año con solo disminuir 20 empleados de los 57 mil y hacer la obra. La Teletón debería dirigirse a sectores que verdaderamente lo necesiten. En el mismo sentido da pena ajena, ver Diputados tratando de cobrar nuevos impuestos con destinos específicos para financiar un hospital del cáncer, como si ya la Caja no tuviera suficientes ingresos, 2.7 billones anuales solo para salud, enfermedad y maternidad.

Si los empleados de la CCSS se incapacitan 7 veces más que el resto de los empleados públicos, con solo tomar medidas en este sentido habría un ahorro importante para otras obras.

La autonomía e independencia para aumentar sus ingresos en forma unilateral sin tener que aprobarlo nadie más, ha llevado a la institución a no preocuparse por controlar el gasto, si no por aumentar sus ingresos a como sea. Veamos ejemplos.

Hasta diciembre del 2019 el salario mínimo por hora de un trabajador no calificado era alrededor de 265.000 colones al mes. La CCSS estableció un monto mínimo de cobro para los asegurados de casi 288.000 colones, sin importar si es jornada completa de ley, o si es jornada parcial. Esta diferencia de 23 mil colones representa un pago de más entre patronos y trabajadores de 8100 colones al mes.

Elimina la jornada parcial de medio tiempo, cuarto tiempo etc., obligando al patrono a pagar como si fuera tiempo completo, induciendo a la informalidad pues el pago mínimo mensual permitido por la Caja supera los 100 mil colones al mes al cual debemos agregar el pago por riesgos del trabajo al INS. Solo aceptan el reporte de jornada parcial cuando se trata de una servidora doméstica.

El aporte del trabajador ha pasado del 9% al 10.5% y se proyecta un aumento para el 14.15% de su salario para el 2029.

En una incapacidad por maternidad (mínimo 4 meses) el patrono debe pagar el 50% del salario y la CCSS el resto, pero el patrono debe pagar a la Caja el periodo de maternidad como tiempo completo y no como medio tiempo.

En el 2018 en forma unilateral subió el aporte del estado del 0.58% al 1.24% monto anterior que ni siquiera ha pagado oportunamente el Gobierno o a futuro lo haga o lo siga haciendo pidiéndole plata prestada al fondo de pensiones del IVM, en donde alrededor del 80% ya está en bonos del Estado.

El aporte del 0.5% de la planilla al Banco Popular por más de 50 años, lo que le ha permitido ser hoy el banco con mayor patrimonio del país (setecientos tres mil millones), ¿no será la hora de trasladar ese monto al fondo de pensiones del trabajador?

Recientemente, la prensa nos informa que no solo el fondo de pensiones del IVM está a riesgo de insolvencia a largo plazo, si no, sorpresa para los costarricenses, también los fondos de Salud, Enfermedad y Maternidad (S.E.M) que recaudan el 8% de PIB, están en peligro y serán insuficientes en unos 7 años. Este plazo se alargó en 5 años gracias a la reducción de años de cesantía y anualidades impuestas por la regla fiscal. Acción desafortunadamente ajena a los directivos que nos representan a trabajadores y patronos.

Todas las noticias que nos da la CCSS es subirnos costos, pero nada es bajar. Su modelo de recaudación y monto, dan confort a la alta Administración y Junta Directiva.

¿Será que con los 57.000 no se puede negociar excesos de las convenciones colectivas o una reducción razonable de personal?

La quiebra es una historia que será cada día más común en el sector público. Y ahí pierde el país y sus trabajadores.

Un banco público en competencia, logro renegociar su convención colectiva y reducir su planilla entre el 2016-2017 en 11% y quedo en evidencia que sobraba gente y se podían hacer bien las cosas con menos empleados.

Evaluar los costos de todo lo importante, hasta la administración de las pensiones en donde sin ser igual, los fondos de pensiones completarías manejadas por los Bancos lo hacen con un 0.5% de los ingresos financieros. Esta es una referencia sin ser igual, para evaluar los costos de la administración de los fondos de pensiones del IVM. Igual debe analizarse las convenciones colectivas y el personal necesario.

No se ven medidas de impacto para reducir el gasto y mejorar la eficiencia. ¿Será que de los 57.000 no sobra nadie?

La CCSS con el confort de ingresos garantizado y no en régimen de competencia, debe hacer un esfuerzo en ese sentido y en el de los beneficios laborales excesivos. Comparar con países de la OCDE puede ser buena idea.

¿Podrán los directores nombrados para representar a los que pagamos y mantenemos la Caja, pensar y ocuparse de los intereses de los representados?

Luego de más de 50 años los Directivos que representaron a los trabajadores y patronos nos quedan debiendo.

Los actuales deberían hacer y corregir, por lo menos en parte, lo que no hicieron los anteriores.

Me motivó escribir este artículo, el que hace como 6 años hablando de estos temas con la futura Presidente Ejecutiva de la CCSS me respondió: ¿Quién se puede pelear con 8-9 sindicatos que hay en la CCSS?

Tanta intransigencia de estos gremios a no adaptarse a la realidad social y económica del país nos evidencia que ellos son los que verdaderamente mandan. A dónde quedamos los trabajadores y patronos que pagamos la CCSS y el país que la necesita ¿se nos fue de las manos? ¿Como tener información transparente, simple y oportuna de los costos de la Caja? ¿Será necesario que trabajadores y patronos se reúnan para poner orden en la casa?






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