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Consejo de Seguridad condena acciones de gobierno norcoreano
Pyongyang enciende indignación mundial con ensayo nuclear
Corea del Sur denuncia plan nuclear como una seria amenaza a la paz de la región

Seúl
AFP

Corea del Norte realizó un nuevo ensayo nuclear ayer, de una potencia muy superior al de 2006, provocando el rechazo internacional y una enérgica condena del Consejo de Seguridad de la ONU, que se prepara para decidir nuevas sanciones contra Pyongyang.
“Los miembros del Consejo de Seguridad han expresado su firme oposición y su condena del ensayo nuclear realizado el 25 de mayo de 2009 por Corea del Norte, lo que constituye una clara violación de la resolución 1718”, dijo a la prensa el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, al término de una reunión de emergencia del Consejo, que él preside durante mayo.
Los miembros del Consejo decidieron “comenzar a trabajar de inmediato en una resolución al respecto”, agregó Churkin, en tanto que, por su lado, la embajadora de Estados Unidos antes la ONU, Susan Rice, indicaba que su país quiere una resolución “fuerte” contra Corea del Norte.
“La República Democrática Popular de Corea (RDPC) realizó con éxito un nuevo ensayo nuclear subterráneo el 25 de mayo en el marco de sus medidas destinadas a reforzar sus capacidades de disuasión nuclear”, afirmó de madrugada la agencia de prensa oficial norcoreana KCNA.
“La prueba nuclear se llevó a cabo de manera segura en un nivel mucho más alto en cuanto a potencia y tecnología”, dijo el comunicado.
El Consejo de Seguridad se reunió de emergencia la tarde del lunes, en medio de la alarma internacional desatada por el ensayo norcoreano.
Barack Obama, presidente estadounidense, condenó lo que consideró “una amenaza para la paz” pidiendo “una acción de la comunidad internacional”.
“El comportamiento de Corea del Norte aumenta las tensiones y socava la estabilidad en el noreste de Asia. Tales provocaciones sólo servirán para reforzar el aislamiento de Corea del Norte”, indicó.
Obama agregó que su gobierno seguirá trabajando con sus socios del grupo de los Seis (China, Estados Unidos, Rusia, Japón y las dos Coreas, que negocian desde 2003 el abandono por parte de Pyongyang de su programa nuclear) y con los otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para resolver la situación.
Actualmente las conversaciones del grupo de los Seis se encuentran en punto muerto, suspendidas por Pyongyang.
Por su parte, el Ministerio chino de Relaciones Exteriores condenó la prueba y reclamó a Corea del Norte que “ponga fin a cualquier acción que pueda enconar la situación”.
Moscú también advirtió a Pyongyang de que su acción constituye “una escalada” en el noreste de Asia, “amenaza la seguridad en la región” y viola las decisiones del Consejo de Seguridad.
China y Rusia han sido reacios en el pasado a unirse a las condenas del programa nuclear norcoreano pronunciadas por Naciones Unidas.
Takeo Kawamura, portavoz del Gobierno japonés, consideró el ensayo norcoreano como “absolutamente inaceptable”, mientras que el primer ministro Taro Aso, convocó a su gabinete a una reunión de urgencia. “Japón tomará severas acciones”, añadió Kawamura. En Seúl, el Gobierno surcoreano aseguró que la prueba constituye una “grave amenaza” para la paz regional y para la estabilidad de la península de Corea y el noreste de Asia, y un gran desafío al régimen internacional de no proliferación”.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, afirmó a sus pares de Japón y Corea del Sur que quiere un enfoque “firme y unido frente a esta amenaza para la paz y la seguridad internacional”.
En América, Brasil, Argentina y Canadá también condenaron el ensayo.

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