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Comunidad y empresa privada impulsan programas y brigadas de conservación para favorecer industria turística
Puntarenas apuesta a sostenibilidad ambiental

• Habitantes de la provincia claman por una mayor atención del gobierno

Carlos Jesús Mora
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El fin de semana anterior no pegaba un fuerte sol en la provincia porteña; sin embargo, los hermanos Mariana y José Andrés Carvajal no desperdiciaron un solo minuto para disfrutar de la playa y la arena.
Con la inocencia que caracteriza a los pequeños de tres y cinco años, Mariana y José Andrés invitaban a su mamá —Patricia— a que se metiera al mar con ellos.
“Mami, no hay caca, venga”, le gritaban los dos a su madre, quien del todo no se confiaba de las noticias de los últimos días que decían que la playa del centro porteño era la más limpia del Pacífico.
Los puntarenenses han apostado a la conservación y sostenibilidad ambiental para mantener la principal fuente de ingreso en su provincia: el turismo.
A lo largo de la playa se puede percibir el compromiso de toda una provincia en conjunto con la empresa privada, a diferencia de otros litorales, en Puntarenas no se encuentra ni una sola tapa de refresco o latas de cerveza.
La brisa marina conserva su aroma innato y no se percibe en el ambiente ningún mal olor.
“Es un esfuerzo de la comunidad, semanalmente hacemos brigadas de recolección de basura, pero ya percibimos una mayor conciencia de la población y los visitantes por no ensuciar”, dijo Miguel Rena, encargado del programa Bandera Azul en Puntarenas.
De igual manera los comercios del tradicional Paseo de los Turistas se han comprometido con la labor de conservación. Sus aguas residuales son mejor tratadas.
Además de favorecer la atracción turística en la zona, el sector productivo local se beneficia de la limpieza que impera.
El sector pesquero asegura que su actividad artesanal es respaldada por la premi
sa de que su producto es más limpio.
“Este sector solo registró 2,6 coliformes por cada 100 mililitros de agua; los parám
etros internacionales dicen que una playa apta para practicar deportes acuáticos y poder pescar es aquella que registre menos de 240 coliformes fecales por cada 100 mililitros de agua”, dijo con toda propiedad Mario Elizondo, pescador de la zona.
A pesar de que los puntarenenses hacen un esfuerzo por generar mayores recursos conservando sus riquezas naturales se percibe que la provincia ha sido desatendida por varios años.
Cualquier persona que vaya a Puntarenas hoy después de diez años de no haberla visitado no encontrará mayores cambios, más que uno u otro establecimiento comercial nuevo.
En algunos sectores la red vial deficiente y las casas de habitación de los lugareños, evidencian por qué Puntarenas es una de las provincias con el menor índice de desarrollo humano y social.
De igual manera los puntarenenses apelan a una mejor atención de los servicios de salud, pues el centro médico Monseñor Sanabria no da abasto con el número de asegurados.
“El hospital de la Perla del Pacífico fue una promesa en las administraciones de Miguel Angel y de don Abel; por lo que vemos, en el caso del gobierno de Oscar Arias no pasará de ser también una promesa más sin cumplir”, dijo Aberlada Salgado, una puntarenense de 81 años.



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