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Pudo ser peor…

• Niños en edad escolar, son los únicos que disfrutan de esta insípida comedia canina

Una chihuahua de Beverly Hills
(Beverly Hills Chihuahua)
Dirección: Raja Gosnell. Reparto: Piper Perabo, Jamie Lee Curtis, Manolo Cardona, Nick Zano. Duración: 1.31. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 4.

Tomando en consideración la pobreza del argumento y los antecedentes poco alentadores del director Raja Gosnell, se puede decir que “Una chihuahua de Beverly Hills” pudo ser mucho peor de lo que es. Precedida por una avalancha de comentarios negativos, la cinta no es tan insoportable como algunos afirman; lo cual no significa que sea buena, tampoco.
Es una típica entrega de los estudios Disney, concebida para el disfrute de toda la familia. Sin embargo, los niños en edad escolar, con su entusiasmo y generosidad, son los únicos que disfrutan de esta insípida comedia canina.
Su apreciación depende mucho de la tolerancia de cada quien, con respecto a los cuentos de animales inteligentes que hablan entre sí, moviendo sus labios gracias a los trucos digitales. No obstante, hasta los más fieles seguidores de este género quedarán indiferentes, ante una trama frágil, descontada y narrada sin la menor imaginación visual.
Criada en un exclusivo barrio de Los Angeles, Chloe es la mascota de una afamada diseñadora de modas. Cuando su dueña sale de viaje a Europa, la deja bajo el cuidado de su sobrina. Esta se va de vacaciones a México con dos amigas y muy pronto pierde a la perrita, la cual termina en la mira de unos maleantes. Perseguida por un feroz doberman, Chloe debe aceptar la ayuda de algunos zaguates callejeros, para poder sobrevivir.
Saqueando descaradamente el repertorio del cine de animación, el filme incorpora elementos de títulos clásicos como “La dama y el vagabundo” (1955) y “Los 101 dálmatas” (1961), pero lo hace de manera mecánica e irreflexiva.
Lo que más sorprende es la falta de moralejas valiosas. Usualmente, las películas que llevan el sello de Disney se dejan recomendar por las enseñanzas que imparten al público, de manera más o menos solapada.
En este caso, no hay ningún mensaje, ningún valor positivo que destacar, ni siquiera una perspectiva moral. Al contrario, con su visión acrítica de las diferencias abismales que existen entre ricos y pobres (pero también entre Norte y Sur), la cinta toma una posición elitista, elogiando los privilegios efímeros de la sociedad consumista y promoviendo el culto a la superficialidad.
En el apartado técnico, se nota una ligera mejoría con respecto a las dos entregas de “Scooby-Doo”, ambas realizadas por Raja Gosnell. Lo que no ha cambiado, es la mediocridad de un estilo plano y convencional.
Marcada por actuaciones frías y chistes tibios, “Una chihuahua de Beverly Hills” es una blanda forma de entretenimiento, sin inspiración ni argucia.



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