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Costa Rica tiene todas las posibilidades de salir adelante y continuar un adecuado camino de progreso. No debe esto enturbiarse por actitudes inflexibles


Prudencia y madurez ante la incertidumbre

El levantamiento del veto a la ley de Reforma Procesal Laboral acaparó la atención de los diversos sectores interesados, como era esperable, por encima de muchas otras informaciones que han ofrecido los medios desde el viernes anterior.
Sin embargo, y a pesar de la abundancia de información y sobre todo de opinión acerca del tema, pareciera que la incertidumbre es el sentimiento que embarga a la mayoría.
En algunos porque perciben contradicciones en las decisiones del presidente Solís. Este ha realizado ya más de un viaje al exterior en busca de inversión extranjera directa pero a la vez levanta un veto que podría favorecer la posibilidad de que se produzcan huelgas, algo que ve con malos ojos el sector empresarial.
El mandatario anuncia un decreto que impediría las huelgas en servicios públicos esenciales pero este no podría estar por encima de la ley.
Más bien, debería aprovecharse el tiempo que resta antes de que el proyecto entre en vigencia (18 meses después) para tratar de negociar con las fracciones legislativas a fin de llegar a un acuerdo sobre el punto de las huelgas, que es una de las principales preocupaciones del sector productivo privado.
Sin embargo, la Sala Cuarta, de actuar esta vez con rapidez ante los recursos de inconstitucionalidad que se avecinan, podría definir las cosas, quizás.
Un punto medio, que proporcione seguridad al empresariado para el crecimiento de la economía —que necesitamos— y que satisfaga también los principales reclamos de los empleados públicos y privados, debería producirse en una Costa Rica en la que no sería lo mejor que aumente la polarización de la sociedad.
La crisis actual no es solamente nuestra. Podríamos aprender de los aciertos y errores cometidos también en otras latitudes, a raíz de una crisis que no es solo económica, para intentar el mayor grado de acierto en las acciones de sectores privados y públicos, de gobierno y sociedad.
Una sociedad que reclama cada vez más participación y por ello debe contar con gobiernos capaces también de gestionar entre dificultades como la corrupción, las divisiones internas de las agrupaciones políticas y un entorno regional y mundial muy cambiante.
A pesar de ello, Costa Rica tiene todas las posibilidades de salir adelante y continuar un adecuado camino de progreso. No debe esto enturbiarse por actitudes inflexibles.


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