Prudencia, no extremismo
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Prudencia, no extremismo

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En los últimos días de campaña hemos visto que el tema tributario ha ocupado un lugar especial en los mensajes de los candidatos. No es para menos, pues arribando a un 6% de déficit fiscal y habiendo claras amenazas de incrementos en las tasas de interés, hay que hacer algo y hacerlo ya. Por eso, con las actuales condiciones tomar medidas equivocadas o extremistas en materia tributaria puede resultar muy caro para el país.
El último estudio de la OCDE, la CEPAL y la CIAT señala que en entorno latinoamericano, Costa Rica se ubica aproximadamente en la media tabla de los principales rubros. Tenemos un total de ingresos tributarios como porcentaje del PIB de 21% para 2012, cifra que ha mantenido una tendencia alcista sostenida desde 1990, cuyo porcentaje se ubicaba en el 16,1. Por ende, ese porcentaje no parece ser tanto el problema sino la forma en que se gasta, cosa de la que ya se ha hablado suficiente en todos los medios.

Propuestas de incrementar la tasa del impuesto de renta al 40% para sectores específicos, como el bancario, inevitablemente llevaría a un aumento de tasas de interés, especialmente cuando se junta con nuestro gran déficit fiscal. Además diferenciar la tasa de renta por actividad no se sostiene con ninguna lógica. Es una receta para empezar a calificar de villanos y de héroes diferentes actividades ¿según los criterios e intereses de quién? Si se pretende hacer justicia tributaria, que sea a través de la progresividad como se hace en todo el mundo.
Por otro lado, las empresas medianas y grandes, a nivel de sus dueños ya pagan un 40.5% desde hace muchos años. Parece que se olvidó que en Costa Rica hay una retención a los dividendos del 15%. Si la tasa se sube al 40% y se deja la retención a los dividendos, entonces a nivel de los dueños de la empresa la tarifa se convierte prácticamente en un 49% y súmenle el resto de impuestos, como los indirectos. Eso lo entendería en Finlandia o Suecia, pero no en Costa Rica.
También se escuchan propuestas de lo contrario, rebajar la tasa de renta de un 30% a un 15% y cosas por el estilo. Entonces, si ya tenemos un grave déficit fiscal por el alto gasto y por “baja” recaudación, disminuir la tasa de renta a la mitad obviamente incidiría en agravar el déficit fiscal. Se dice que el hueco se rellena a punta del crecimiento de la economía. Podríamos hacer ese peligroso experimento con un déficit del 1%, pero no del 6%. La economía crece lentamente (si es que crece), pero la rebaja de la tarifa tendría un efecto inmediato.
Por último, llama la atención como muchos candidatos basan sus propuestas como si ellos mismos fueran la propia Asamblea Legislativa. Es decir, todas estas propuestas tributarias están supeditadas a la aprobación legislativa. ¿Se les habrá olvidado a los candidatos que con el fraccionamiento político existente, puede que los diputados no se pongan de acuerdo ni en la hora del café?

Rafael Luna

Abogado Tributarista
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