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Viernes 11 Octubre, 2013

Los gobiernos vienen y van con el único objetivo de llegar a Zapote a apagar incendios y a tapar huecos mediante promesas a los electores


Proyecto país

El único “proyecto país” (como se ha dado en llamar a la planificación últimamente) que yo conozco, es aquel estudio que formuló un grupo de intelectuales en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica al inicio de los años cuarenta del siglo pasado. Este grupo se llamó “Centro para el Estudio de Problemas Nacionales” (CEPN). Este grupo lo formaron intelectuales del calibre de don Rodrigo Facio, don Omar Dengo, don Alberto Cañas, don Isaac Felipe Azofeifa, don Luis Alberto Monge, don Carlos Monge, don Daniel Oduber, don Fabián Dobles, don Roberto Brenes Mesén, etc. Para 1945, este grupo se une al grupo Acción Demócrata y fundan el Partido Social Demócrata. Esto sucedió justo antes de la Revolución del 48, para entregarle el poder a don Otilio Ulate, electo Presidente y razón del levantamiento al negársele la entrega del mismo, con don Pepe Figueres a la cabeza. Durante el periodo de transición como presidente de la Junta de Gobierno y durante su primera administración como presidente electo después de don Otilio, don Pepe, totalmente identificado con el pensamiento del CEPN implanta esta filosofía política del “Centro de Estudio de Problemas Nacionales” el cual logra su objetivo hasta su caducidad 30 años después.
Hasta la fecha, nada parecido ha sucedido. Los gobiernos vienen y van con el único objetivo de llegar a Zapote a apagar incendios y a tapar huecos mediante promesas a los electores, pero sin ningún plan de gobierno debidamente estructurado y con los resultados que día a día palpamos… la improvisación.


Es bien sabido que, con toda lógica, el factor económico es lo más importante para los políticos, como también lo es para la gran mayoría de los ciudadanos. Sin embargo, el gobierno de un país debe atender otras prioridades tan importantes como lo son el sector social y la infraestructura, la cual se ve obligado a solucionar sin la debida prevención. Curiosamente, un buen número de familias costarricenses aplica en su vida diaria un elemental esquema de prioridades económicas que cubren todos esos sectores, la salud, la educación, el alimento, y la vivienda, sin tener que improvisar su solución conforme estas necesidades se van presentando.
Por el contrario, el gobierno, al no tener un derrotero definido, la improvisación y los detalles, pequeños y grandes, se apoderan de toda la atención del gobierno en el poder, distrayendo así todo su potencial de mando y su deber de gobernar apropiadamente. Por muy buena voluntad que exista, sin el derrotero adecuado, no se puede gobernar.
Si a todo lo anterior le agregamos la ausencia de un contenido político filosófico, como creo que corresponde en el manejo de un país, el gobierno se convierte en un simple e incapaz administrador de transición.
En vísperas de la próxima contienda electoral y analizando los indicios de propaganda de los diferentes partidos políticos, es triste notar la ausencia de un estudio permanente de los problemas nacionales a corto, mediano y largo plazo, llámesele a este “proyecto país” o simple y sencillamente, planificación adecuada.

Manuel Gutiérrez R.

Arquitecto - Decano Facultad de Arquitectura, UACA