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Sábado 23 Octubre, 2010


El uso de combustibles fósiles como el diésel, la gasolina o el búnker siguen siendo los de más alto costo de producción, aunque son los procesos de más bajo costo en compra de motores y construcción de la planta

Proyecto Garabito del ICE: peor que una “pifia”

El Ing. Carlos Solano Soto, miembro del Sindicato de Ingenieros del ICE, en su artículo en contra de las recientes declaraciones de nuestro actual Canciller (LR 15/10/2010), trata infructuosamente de defender el gran error tecnológico cometido por todo el ICE, incluyendo a sus sindicatos, en lo referente a la construcción del Proyecto de Generación Térmica Garabito, consistente en una planta de 200 MW de potencia, utilizando motores de combustión interna alimentados con combustible fósil conocido como búnker.
La generación eléctrica ha sido por más de un siglo, una industria altamente competitiva, en la que se utilizan diferentes materias primas, muchas de ellas naturales y renovables como el agua, el viento, la biomasa y la geotermia; pero también otras que son recursos no renovables y minados, de mucho mayor costo, tales como los combustibles fósiles, el carbón mineral, el gas natural y el uranio enriquecido.
En todo el mundo industrializado, el carbón mineral y el gas natural han sido los recursos no renovables que más se han empleado para la generación eléctrica, superando en gran porcentaje a la hidroelectricidad, y sobre todo en aquellos vastos territorios, llanuras y zonas altamente pobladas, en las que no es factible la construcción de represas, ni la inundación de zonas agrícolas altamente productivas.
Es por ello que ante las negativas repercusiones que ha tenido la combustión del carbón mineral en el incremento contaminante de CO2 atmosférico, la actual tendencia mundial es hacia el uso del gas natural o metano, en procesos tecnológicamente muy avanzados que se denominan de ciclo combinado, y que son muy cercanos en costo al del uso del carbón.
El uso de combustibles fósiles como el diésel, la gasolina o el búnker siguen siendo los de más alto costo de producción, aunque son los procesos del más bajo costo en compra de motores y construcción de la planta. No es sorpresa entonces que el ICE y sus sindicatos hayan bloqueado políticamente durante muchos años las propuestas de ley de apertura del mercado de la generación eléctrica, y ante el severo atraso en la construcción de las urgentes plantas con recursos renovables, intenten justificar ahora la tardía inversión en Garabito.
Garabito ha sido un error desde su concepción, pues no fue la mejor tecnología disponible de las múltiples existentes y de mucho menor costo disponibles en este decenio. Se pudo haber optado por la combinación de las tecnologías del gas natural, de la solar, y de la biomasa residual, esta última ampliamente disponible durante la época seca posterior a la recolección agrícola. Solo la ubicación de la planta Garabito tierra adentro y no en la costa, significa un serio incremento en el costo de producción por el transporte del búnker. Guatemala y El Salvador ubicaron sus plantas térmicas en los puertos Quetzal y Acajutla, precisamente para reducir los costos de almacenamiento y transporte del búnker.
Si Costa Rica contase con una moderna Ley de Electricidad y con un mercado de generación mayorista en competencia, sin topes ni protecciones monopolizantes en favor del ICE, la energía de Garabito no sería ni despachada ni comprada, con algunas pocos días excepcionales; pues habría múltiples otras plantas que a un menor costo producirían la energía eléctrica que tanto necesitamos en las épocas secas y calurosas de marzo, abril y mayo, para la climatización de nuestros centros de trabajo. Por el contrario, muchos inversionistas del Fondo Garabito, con bonos a una jugosa tasa facial del 9,50% en dólares, no solo esperan duplicar su inversión en menos de un decenio, sino que harán cualquier esfuerzo para justificar el Proyecto Garabito, y para que no disfrutemos de una verdadera apertura del mercado de la generación eléctrica.



Ricardo Trujillo Molina