Próximo paso de Grecia pasa por pagarés
Es casi una certeza que Grecia no podrá pagar los 1.500 millones de euros que debe abonar al FMI el martes. Bloomberg/La República
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Próximo paso de Grecia pasa por pagarés

 La drástica decisión griega de cerrar sus bancos e imponer controles de capital ha evitado –a un costo enorme para la economía- una corrida bancaria y ha limitado la huida de euros del país. Aún queda por delante una semana peligrosa.
Algo importante es que ninguno de esos esfuerzos desesperados generará más dinero para un gobierno que tiene dificultades para pagar sus cuentas.


Eso significa que los funcionarios no tendrán más remedio que evaluar en serio el uso de pagarés para cumplir con las obligaciones locales. Hacerlo, sin embargo, acercaría un paso más a Grecia a la introducción de una nueva moneda en reemplazo del euro.
Luego de que el viernes fracasaran las negociaciones con los acreedores, se formaron filas ante los cajeros automáticos durante el fin de semana, y el domingo el Banco Central Europeo se negó a proporcionar Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA, por la sigla en inglés).
El gobierno optó entonces por declarar un feriado bancario en lugar de abordar las consecuencias inmediatas de una corrida bancaria nacional.
El anunció se acompañó de restricciones a los flujos ingresantes de capital de modo tal de mantener la mayor cantidad posible de euros en el país.
Ese tipo de políticas dista de ser gratuito. La “repentina detención” derivada de los cierres de los bancos agravará una prolongada crisis económica que ya es alarmante y que combina pobreza y un desempleo excepcionalmente elevado.
Tampoco hacen nada por aliviar otro acuciante de Grecia: el gobierno se está quedando sin fondos, y la profunda recesión agravará la contracción del crédito con una abrumadora carga impositiva.
El gobierno griego ya ha tomado medidas excepcionales para acceder al dinero que tienen las autoridades municipales y otras entidades del sector público.
Seguirá buscando todo tipo de fondos accesibles, pero las sumas de las que podrá disponer serán muy bajas.
Es casi una certeza que Grecia no podrá pagar los 1.500 millones de euros que debe abonar al FMI el martes.
También le resultará cada vez más difícil cumplir con las obligaciones locales, lo que comprende el pago de pensiones, los sueldos de los empleados y las cuentas de los proveedores.
Cuanto más se prolongue la falta de acceso del gobierno a grandes fuentes de financiamiento, más presión enfrentará en lo relativo a considerar la introducción de pagarés con denominación en euros.


Bloomberg


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