Próxima estación: Flotación cambiaria
Eduardo Lizano, ex presidente del BCCR, expuso su posición a favor de la flotación cambiaria en el almuerzo ejecutivo "La Encrucijada del Dólar". Archivo/La República
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Próxima estación: Flotación cambiaria

Pérdidas por el tipo de cambio ya son percibidas con actual sistema

Sustituir el sistema de bandas cambiarias por el de flotación administrada sería la solución para la desaceleración económica que percibe el país, explicaron ayer Eduardo Lizano, expresidente del Banco Central, y Jorge Sauma, vicepresidente de Cadexco.
Se trata de una medida en la que la moneda nacional flotaría según la oferta y demanda del mercado, con el derecho del Banco Central de intervenir, en caso de que las variaciones en el valor del colón sean demasiado bruscas.

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El cambio debería iniciarse a más tardar el año entrante, dijeron los analistas, en el encuentro empresarial “La encrucijada del dólar”, patrocinado por el Banco Nacional, el Club Unión y LA REPÚBLICA.
Las bandas cambiarias son el sistema utilizado actualmente por el Banco Central, estas establecen un techo y un piso entre los que el valor de la moneda se mueve con libertad sin que intervenga alguna autoridad monetaria.
Un leve crecimiento económico, ingresos de capital golondrina, pérdida de competitividad y desempleo son algunos de los efectos de ese régimen en el entorno internacional.
Ante estos riesgos, son cuatro las salidas que podría tomar el BCCR, aunque en cualquiera de ellas el riesgo será una constante; entre ellas está proceder a la dolarización, o adoptar un sistema de flotación simple.
Entre todas las opciones pareciera que el futuro de la economía nacional sería una flotación administrada, comentó Lizano.
La idea de ese sistema es que exista una mayor flexibilidad en la determinación del tipo de cambio, concentrando así la política monetaria en la meta de inflación, sin depender del mercado cambiario.
La necesidad de un cambio nace al ver los números de desaceleración económica del país.
La tendencia actual es de un bajo crecimiento económico; aumentar la productividad, y ahorrar costos, mientras se intenta sostener el empleo es lo que busca el sector, aunque hoy no es sostenible hacerlo, explicó Sauma.
Al contrario, menos competitividad y rentabilidad son la realidad de los empresarios y exportadores.
Más de un 71% de ellos esperaba que el piso del tipo de cambio estuviera entre ¢500 y ¢520 este año, de acuerdo con la encuesta Pulso Empresarial de la UCCAEP; pero hasta el momento no ha superado los ¢496 en enero.
Esto ha permitido que sectores como el de agricultura, ganadería, pesca, y silvicultura percibieran el año pasado una baja de 10 mil trabajadores, entre el primer trimestre de 2012 a 2013.

María Fernanda Cisneros
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