Enviar

Protección para los grupos más vulnerables

Como indicamos en la columna de la semana pasada, los microseguros son un producto que se dirige especialmente a segmentos de público de bajos ingresos, quienes por lo general no tienen acceso a productos que los protejan de calamidades o situaciones catastróficas.
Es un producto que perfectamente puede ser ofrecido en asociaciones solidaristas, sindicatos y otras organizaciones, tanto de carácter público como privado. Las pymes pueden ser también un mercado interesante, básicamente porque muchos pequeños y microempresarios no utilizan seguros.
Hay infinidad de temas en los cuales los microseguros pueden ser una respuesta a las necesidades de todas estas personas.
Por ejemplo, se puede ofrecer un seguro con vales de consumo cuyo costo debería rondar los ¢2 mil al mes. En caso de despido, el asegurado podría tener acceso a un diario de algún supermercado con el que se haya hecho un convenio, con el fin de tener un diario para la atención primaria de su familia.
Pueden ofrecerse seguros similares para el pago de servicios públicos.
Otro tipo de seguros que podría ser interesante para el segmento es el conocido como “hospital cash” o seguro para la atención hospitalaria, donde la aseguradora reconoce una cantidad diaria en caso de internamiento en una clínica privada.
Estos seguros tendrían más éxito si tuvieran el apoyo de entidades estatales, lo cual tiene sentido porque hay un interés social para cubrir a las personas con mayor vulnerabilidad de la sociedad. Hay muchos casos exitosos en otros países.
Por ejemplo, el bono de vivienda debería ir acompañado con un seguro de incendio o robo para la vivienda. De esta manera, en caso de un desastre existe la garantía de que esa casa puede ser reparada y el grupo familiar continuará disfrutando del beneficio reducido.
Los fondos de beca también podrían tener un seguro estudiantil. Estos fondos pueden salir perfectamente de los presupuestos sin ejecutar de las instituciones públicas.
Es fundamental que estos seguros puedan ofrecerse al costo más bajo posible, por lo que se deben reducir los gastos operativos al máximo. Por ello no intervienen fuerzas de ventas porque esto encarece mucho los costos, y el servicio se brinda por medio de sistemas electrónicos o vía telefónica.
Tampoco se hace un análisis profundo de los casos individuales, sino que se hace a grupos de población. Lo que se busca es evitar concentración de riesgos, porque si fuera así, no sería rentable.
La próxima semana, el experto Esteban Carranza participará en este mismo espacio para explicar sobre otro tipo de productos de fácil compra: los seguros autoexpedibles.

Consultor en materia de seguros, ex gerente general de Mapfre

Álvaro Castro

 

Ver comentarios