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Propuesta desechable

• Continúa la mala racha del comediante Martin Lawrence, quien estelariza otro fiasco rotundo

Un viaje de aquellos
(College Road Trip)
Dirección: Roger Kumble. Reparto: Martin Lawrence, Raven-Symoné, Kym E. Whitley, Donny Osmond. Duración: 1.23. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 2.

A finales de los años 80, cuando se abría paso en el mundo del espectáculo, el comediante afroamericano Martin Lawrence era un artista muy prometedor. Aunque su humorismo estaba claramente inspirado en el estilo dinámico y un poco irreverente de Eddie Murphy, él parecía destinado a la gloria, debido a su personalidad alegre y su innata simpatía.
En cambio, tras compartir cartel con Will Smith en la exitosísima “Dos policías rebeldes” (Bad Boys, 1995), su carrera cayó en picada. Entre 1992 y 1997, Lawrence amenizó la mediocre teleserie “Martin”; luego se dedicó casi exclusivamente al cine, y comenzó a coleccionar un bodrio tras otro, como si quisiera establecer un récord negativo.
La mala racha continúa con la farsa familiar “Un viaje de aquellos”. Es un fiasco rotundo, privado de chispa, agilidad narrativa u otras cualidades redentoras. Elaborado con un lenguaje visual plano, como si fuera un capítulo de un espacio televisivo de segunda categoría, el filme arrastra un argumento insulso, a lo largo de 83 minutos de duración. Propuesta desechable, no aguanta comparaciones ni siquiera con las ofertas más estandarizadas de la pantalla chica.
Conocida por su participación en programas como “El show de Cosby” y “That’s So Raven”, la estrella juvenil Raven-Symoné encarna a Melanie, ejemplar estudiante recién salida del colegio, que logra ser aceptada en una universidad prestigiosa. Su padre, el policía James Porter, debería estar bien orgulloso de ese triunfo. Sin embargo, algo le preocupa: la universidad en cuestión queda en Washington, a cientos de kilómetros de Chicago, donde ellos viven.
Intentando convencerla de escoger una institución más cercana, el sobreprotector padre acompaña a Melanie en un recorrido en automóvil, durante el cual ambos aprenden a conocerse mejor.
Abundan los chistes a lo largo del camino, mas ninguno de ellos hace reír: ni el cerdito domesticado, hiperactivo por comer granos de café; ni los turistas orientales cantando en un karaoke, con su pronunciación peculiar. Lo peor llega al final, cuando los protagonistas sacan conclusiones trilladas acerca de los lazos entre padres e hijos, en un alternar de pifias cómicas y sensiblería barata.
A la pobreza del guion y al desastroso desempeño de los actores, se suma la dirección pedestre de Roger Kumble. Autor de genuinas perlas de ineptitud como “La cosa más dulce” (2002), Kumble se encarga de hundir definitivamente “Un viaje de aquellos” entre las peores realizaciones de la temporada.
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