Tomas Nassar

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Jueves 1 Enero, 2009

Vericuetos
Promesas de Año Nuevo

Tomás Nassar

Escribir una columna para que sea publicada un 1º de enero resulta ser más complicado de lo habitual.¬
Es difícil evitar la tentación de parafrasear acerca de las promesas con que nos autoengañamos cada cambio de año y que nos duran lo que dura una mañana.¬
Un día primero es una buena ocasión para iniciar el intento de algo. También lo es, por supuesto, el día del cumpleaños, un aniversario, el primer día en un nuevo trabajo, el día en que iniciamos un ciclo de estudios, al jurar matrimonio, el día en que el médico, la esposa o el jefe nos pone un ultimátum, etcétera.¬
Promesas las hay de todos los colores. “Voy a ser más bueno. Dejaré de pensar en la vecinita esa que está tan bonita”. “Misa todos los domingos”. ”Querré más a mi suegra, si la verdad, la doñita no deja de tener razón. Con un yerno como yo…”. “No, si van a ver, este año no voy a faltar al gimnasio. Ya me veo dentro de nada lleno de cuadritos y con unos bíceps de miedo. ¿Cuánto apuestan?”.
“¿Cuándo es la maratón de Nueva York? Mañana empezaré a entrenar”.
“Sacame la ropita, la que no me queda. Ah, y andá guardando estos trapos que ahorita voy a parecer un pelón de hospicio de lo grandes que me van a quedar. Sí, esos pantalones talla 32, sacalos porque de aquí a febrero ya me van a quedar”.¬
“Prometo que este año voy a llegar temprano todos los días, para que el gorila trasnochado de mi jefe no me esté mortificando la vida”.¬
“Lo que soy yo, este año no fumo más. De mí no se ha dicho que me va a dominar un cigarro. La noche del 31, a las 11.58 enciendo el último y nunca jamás”.
“No me tomo un trago más. Lo juro”¬.
“Voy a inflar la bici porque mañana mismo comenzaré a entrenar. Diay, no viste que Lance Amstrong se va a echar otra vez la vuelta y lo que soy yo no me le quedo atrás”¬.
Promesas, promesas. Artilugios y agüizotes: la vuelta a la manzana, recibir el año con la maleta en la mano, para viajar mucho dicen, que las 13 uvas, que si los calzoncillos amarillos.¬
Yo no quiero prometerme nada este año. Solo que voy a intentar ser el mismo pero un poco mejor cada día. Voy a empeñarme en el trabajo tanto como siempre. Quiero seguir indignándome con la injusticia. Voy a seguir conmoviéndome con la desgracia ajena. Me va a seguir hirviendo la sangre por la indolencia de la mayoría de los políticos y por la desfachatez de muchos que persiguen el poder para su beneficio. Me va a seguir dando mucha cólera el discurso populista por ingrato, porque se aprovecha de la desesperanza. Voy a seguir sin entender la falta de solidaridad de muchos empresarios y de los que piensan y actúan como si la pobreza fuera un karma, que no se nace condenado a ser pobre de por vida, que Dios espera mucha más generosidad y que solo están predispuestos a salvarse aquellos pueblos que ofrecen oportunidades a sus ciudadanos. Seguiré sin aceptar que haya hambre en mi país, porque los ticos no sabemos lo que es la indiferencia ante la miseria.¬
Espero que ustedes prometan seguir leyéndome y que no se cansen de mí en este año.¬
Dios les colme de bendiciones.