Nuria Marín

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Lunes 11 Agosto, 2008

Creciendo junt@s
Proliferación nuclear

Nuria Marín
marin@alvarezymarin.com

El gobierno iraní respondió de manera evasiva al generoso paquete de medidas económicas, políticas y de energía propuesto por el grupo P5 +1 (5 potencias con derecho a veto del Consejo de Seguridad más Alemania) a cambio de desistir del programa de enriquecimiento de uranio.
Esta oferta y tres rondas de sanciones de las Naciones Unidas han sido insuficientes para disuadir a Irán de continuar con el programa nuclear. Pareciera que la estrategia de la “doble vía” o “incentivos o sanciones” no está dando los frutos esperados, lo que podría alentar voces proclives al uso de la fuerza militar. Esto sería un grave error. Irán es el cuarto exportador mundial de petróleo lo que generaría mayor presión e incertidumbre a los precios del crudo. Se atizaría además una región ya convulsa producto de las intervenciones en Afganistán e Iraq y retos en Pakistán. Sin mencionar las complejidades de un año electoral en Estados Unidos. Es evidente que el Tratado de no proliferación nuclear (TNP) ha perdido su fuerza original. Concebido en un contexto de Guerra Fría (1968), el tratado ayudó a impedir la confrontación nuclear entre potencias y a disuadir una carrera armamentista entre el resto de los países por varias décadas.
En el Nuevo Orden Mundial (a partir de la caída del Muro de Berlín), si bien prevalece la filosofía de “los tres noes:” No a la pérdida de control de armas nucleares (especialmente relevante luego de la desintegración de la Unión Soviética); No a la producción de nuevas armas nucleares; No a la incorporación de nuevos estados a la tecnología nuclear, el sistema ha tenido sus fallos. Por un lado, India y Pakistán hicieron pública su capacidad nuclear en 1998, de Israel se especula la ha tenido desde hace tiempo y por el otro, Corea del Norte e Irán han mantenido en jaque a la comunidad internacional desde hace varios años. Preocupan declaraciones del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad y su interés por “desaparecer a Israel de la faz de la tierra,” los nexos iraníes con grupos terroristas, el reciente despliegue de capacidad balística y las posibilidades de que Israel opte por un ataque preventivo. Sin duda, la comunidad internacional tiene un difícil reto por delante. Somos una generación marcada por los actos del 11 de setiembre de 2001. Con horror presenciamos la muerte de poco menos de 3 mil personas. Dichosamente, no se usó material nuclear. Esto hubiese multiplicado por decenas o centenas de miles el número de víctimas. El terrorismo nuclear es una amenaza latente. Por ello es imperativo un nuevo consenso internacional con nuevos y creativos instrumentos legales que operen como una sólida plataforma para la paz y seguridad mundial.