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Programas de Emisiones

Paola Solís Lépiz
Coordinadora Unidad Emisores

Los Programas de Emisiones constituyen herramientas flexibles que permiten estructurar varias emisiones a la vez, con distintas condiciones, permitiéndole al emisor adecuar cada emisión a su estructura financiera y a los proyectos a financiar. Es aplicable tanto para emisiones de deuda (bonos o papel comercial) como para acciones.
Para estructurar un Programa de Emisiones se requiere inicialmente de un monto global, el cual se puede desglosar en varias series tantas como se necesiten.
Hasta hace unos días, las únicas características que debían inscribirse ante la Superintendencia General de Valores (SUGEVAL) era el monto global y el plazo, no obstante, el mes pasado el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero aprobó una serie de modificaciones al artículo 17 del Reglamento de Oferta Pública, flexibilizando aún más esta novedosa herramienta.
Los principales cambios consisten en que el emisor a la hora de inscribir dicho Programa, deberá indicar únicamente el monto global de la emisión. Las características restantes, tales como fecha de emisión, fecha de vencimiento, plazo, moneda, monto de cada serie, valor facial o denominación, tasa de interés, ley de circulación y periodicidad, serán definidas posteriormente a la autorización pero previamente a su colocación en los plazos que establezca la SUGEVAL.
Otra novedad que trae el artículo 17 es la figura del Programa de Emisiones de corto plazo. Cada emisión debe tener como plazo máximo 359 días y lo más atrayente es la posibilidad de hacer revolutivo el monto global del Programa. Es decir, conforme vayan venciendo las emisiones, esos montos pueden irse reponiendo al saldo original, de manera que el emisor puede nuevamente colocar nuevas emisiones partiendo del nuevo monto que dispone en el Programa.
Dos condiciones que se deben tomar en cuenta son que el plazo de colocación de las emisiones debe hacerse en un plazo máximo de dos años y que, la suma de los montos de las emisiones vigentes, para el caso de los programas de corto plazo revolutivos, no deben sobrepasar el monto global aprobado.
De esta forma, los emisores actuales y futuros cuentan con una alternativa muy atractiva para estructurar emisiones. Les permite poder colocar emisiones cada vez que requieran fondos aprovechando las mejores condiciones en el mercado, definiendo una tasa de interés que esté acorde a las tendencias imperantes y a plazos de vencimiento que se ajustan a las necesidades de fondeo de sus proyectos.


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