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Problemas fiscales están detrás de puja por reservas en Argentina

Buenos Aires
EFE

Mayor deuda y un crecimiento del gasto público a un ritmo muy superior al de los ingresos se esconden en la raíz de la puja que se desató en Argentina por el uso de las reservas monetarias para el pago de deudas soberanas.
La convulsión desatada hace doce días entre el Gobierno argentino y el Banco Central en torno a la creación de un fondo con $6.569 millones provenientes de reservas dio paso ahora a un análisis sobre las causas económicas del conflicto.
Analistas y consultoras privadas coinciden en situar a los problemas fiscales de Argentina en la raíz de la controversia, que detonó cuando el presidente del Banco Central, Martín Redrado, se negó a girar reservas para la constitución del denominado Fondo del Bicentenario.
“La sucesión de violaciones institucionales y la apropiación de las reservas tienen como principal finalidad financiar una dinámica fiscal insostenible”, aseguró en un informe el Instituto para el Desarrollo Social Argentino.
Entre noviembre de 2006 e igual mes de 2009, el gasto público creció un 16,8%, mientras los ingresos aumentaron sólo un 3,8%.
Según cálculos privados, el superávit fiscal registró en 2009 una fuerte contracción, hasta los 1.600 millones de pesos (unos $418 millones).
El año pasado, Argentina logró financiar sus deudas echando mano de recursos extraordinarios provenientes del estatal Banco Nación, de los nacionalizados fondos de pensión y de préstamos al Tesoro por parte del Banco Central.
Pero estas fuentes de financiación se estrechan de cara a 2010, cuando Argentina debe enfrentar compromisos de deuda por cerca de $10 mil millones, entre capital e intereses.
Según el economista Mario Brodersohn, de la consultora Econométrica, “el debate sobre el decreto de necesidad y urgencia para crear el Fondo del Bicentenario deja la sensación de que el Gobierno se está ahogando en un vaso de agua”.
“Ha complicado de tal forma y sin ninguna necesidad ni urgencia una realidad económica que todos los economistas ya anticipaban y sabían que se iba a presentar en 2010, esto es, que el Gobierno para pagar la deuda no tiene otra fuente de financiación que recurrir a las reservas internacionales del Banco Central”, dijo el economista.
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