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"Prince of Persia", superproducción épica y exótica

Más de 20 años después de la creación del videojuego, “Prince of Persia” traspasa la frontera al cine en forma de superproducción épica y exótica, y adquiere categoría de estreno mundial desde hoy, con su estreno en EE.UU.
El filme, que se estrenó en España la semana pasada y se erigió a lo más alto de la taquilla a pesar de las tibias críticas, posee los ingredientes que convirtieron en éxitos otros filmes del productor Jerry Bruckheimer: acción, efectos especiales y gotas de humor a cargo de un ecléctico reparto.
Mike Newell (“Harry Potter and the Goblet of Fire”) dirige a un hercúleo Jake Gyllenhaal, el gran protagonista de la historia, en el papel del príncipe Dastan, el hijo adoptado del rey de Persia, quien tras derrotar al todopoderoso Maharajá de la India encuentra un misterioso tesoro: una espada que permite retroceder en el tiempo.
Tras la cinta se esconde Bruckheimer, uno de los grandes productores de Hollywood, bajo cuya marca se lanzaron obras como “Top Gun”, “The Rock” o “Pearl Harbor”, y que en los últimos años ha amasado una fortuna con la franquicia “Pirates of the Caribbean”, que tiene más de un punto en común con “Prince of Persia”.
“Posee una enorme imaginación, muchas oportunidades y una acción fantástica”, dijo Bruckheimer.
Para adaptar el mítico videojuego creado por Jordan Mechner en 1989, Newell ha contado con una generosa ristra de actores secundarios, entre los que destacan sobre todo Gemma Arterton, Ben Kingsley y Alfred Molina.
“Creo que respeta fielmente el espíritu del videojuego y yo disfruté muchísimo rodando el filme”, dijo a Efe Molina, de 57 años, que interpreta al astuto mercader Sheikh Amar, la gran baza cómica de la película debido a su peculiar adoración por las avestruces.
“Comienza como el típico villano pero a medida que avanza la historia se convierte, a su pesar, en aliado del héroe cuando descubre que comparte con él el mismo interés”, comentó el británico, ya acostumbrado a participar en obras de grandes presupuestos, como “Raiders of the Lost Ark”, su debut en el cine, o “Spider-Man 2”.
“Trabajar con Spielberg fue perfecto, guardo unos recuerdos imborrables”, dijo.
Pero su rostro también es un habitual en cintas independientes de gran reconocimiento artístico, como “An Education”, “Frida” o “Chocolat”.
“No es una decisión consciente, no es algo que busque a rajatabla”, dijo el actor sobre ese equilibrio en su trabajo. “Me gusta sorprender al espectador y hasta ahora he sido muy afortunado. No tengo preferencias sobre el tipo de proyecto”, apuntó.
Molina no sabía nada sobre el videojuego cuando le ofrecieron el papel –“soy muy mayor -dijo entre risas- para jugar a esas cosas”- pero no dudó en aceptar debido a los nombres del reparto y la posibilidad de filmar en Marruecos.
El rodaje arrancó en ese país julio de 2008 y las dos primeras semanas discurrieron en las alturas de Oukaimeden para seguir poco después en el desierto de Bouhassoun y otras localizaciones de la zona. Posteriormente la producción se trasladaría a Londres.
“Fue muy intenso y muy caluroso, pero el equipo de la película resultó de lo más trabajador y entusiasta. Fue una experiencia muy placentera”, comentó Molina, que volverá a ejercer de malvado, aunque esta vez mucho más maligno, en “The Sorcerer’s Apprentice”, en el que trabajará junto a Nicolas Cage.
El filme encierra paisajes desérticos, dunas, luchas encarnizadas, rivalidades familiares y un romance en peligro, mientras los actores dan muestra de sus horas practicando el arte de la monta del caballo.
Según las notas de producción de la película, el encargado de esas clases fue Ricardo Cruz, uno de los mayores especialistas ecuestres españoles, en su rancho a las afueras de Madrid.

Londres/EFE


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