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Primer paso hacia la paz: Colombia

Las delegaciones del Gobierno de Colombia y de las FARC inician hoy en Oslo los contactos para abrir el diálogo formal de paz que continuará luego en La Habana para intentar cerrar un conflicto armado de más de medio siglo.
El plan inicial es que ambas delegaciones se reúnan para cerrar los últimos asuntos pendientes y que dos días después hagan pública la instalación de la mesa de negociaciones.
La comparecencia ante los medios del día 17 es lo único que hasta ahora ha confirmado Noruega, que ejerce como facilitador del proceso y que no ha revelado dónde se celebrarán los encuentros.
Noruega, un país que ha participado en una veintena de procesos de reconciliación y de paz en las dos últimas décadas, es junto con Cuba garante del tercer diálogo formal entre el Gobierno colombiano y las FARC, tras los frustrados intentos de Casa Verde en la década de 1980 y del Caguán (1998-2002).
Chile y Venezuela ejercerán de acompañantes en un proceso que empezó hace dos años con los primeros acercamientos y tomó impulso con las conversaciones exploratorias de seis meses entre las partes en La Habana, que culminaron con la firma de un pacto que marca una agenda de diálogo en torno a cinco puntos.
Desarrollo rural y mayor acceso a la tierra, garantías del ejercicio de oposición política y participación ciudadana, fin del conflicto armado, que implica abandono de las armas y reinserción de los guerrilleros; búsqueda de solución al problema del narcotráfico y derechos de las víctimas son los temas que se discutirán.
Tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como el Gobierno han enviado señales positivas en las semanas previas a un proceso, al cual también se podría sumar más adelante el otro grupo guerrillero colombiano, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Mientras las FARC han hablado de un "verdadero adiós a las armas", el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha reiterado su "moderado optimismo", a pesar de las diferencias que han surgido.
Las FARC plantearon un alto el fuego bilateral, rechazado por Bogotá, que contempla esa opción solo si hay un acuerdo final y que ha mantenido las operaciones militares, pese a que distintas voces dentro y fuera de Colombia reclaman el cese de las hostilidades.
Varios representantes de la sociedad civil colombiana, como el movimiento de izquierdas Marcha Patriótica o la Organización Nacional Indígena de Colombia han pedido también que se abra el proceso de paz a otros actores, pero Santos sostiene que es una cuestión entre el Gobierno y las FARC.
La inclusión de "Simón Trinidad", alias de Juvenal Ricardo Ovidio Palmera, en el equipo negociador de la guerrilla también ha generado problemas, ya que cumple condena de 60 años de prisión en EEUU como responsable del secuestro de tres contratistas del Pentágono en la selva colombiana en 2003.
Aunque Santos llamó en su momento a las FARC a ser "realistas" sobre ese tema, la ministra de Justicia colombiana, Ruth Stella Correa, señaló hace unos días la posibilidad de que el guerrillero pudiera participar a través de videoconferencia.
Ni Oslo ni Cuba han anunciado quienes serán sus delegados, aunque en el caso noruego se especula con serán el exembajador en Colombia Dag Halvor Nylander y el experto en asuntos internacionales Vegar S. Brynildsen, ambos con amplia experiencia en procesos de reconciliación.
En paralelo al inicio de las conversaciones, y en señal de apoyo al proceso de paz, varias ONG noruegas organizan este lunes en Oslo un seminario al que asistirán entre otros la ex senadora Piedad Córdoba, que lidera el grupo Colombianas y Colombianos por la Paz, y Jan Egeland, ex enviado especial de la ONU a Colombia.

Copenhague / EFE
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