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Viernes 16 Diciembre, 2011

Prevención del “contagio” en el suicidio

El suicidio es una de las tres principales causas de muerte entre personas de 15 a 34 años a nivel mundial. Un obstáculo para su prevención es el “efecto contagio” que puede producir un artículo de prensa referido al tema. La Organización Mundial de la Salud y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han confirmado el incremento en las tasas de suicidio luego de un reportaje en la prensa.
El “contagio” puede ocurrir cuando el artículo brinda una explicación detallada del método de suicidio (algo común en la prensa). Esto facilita que el método sea luego replicado. También puede ocurrir cuando la noticia menciona que el motivo del suicidio fue un problema pasional o económico (otro rasgo común en la prensa). Lo anterior genera la impresión de que esta práctica es una solución “normal” para los problemas de la vida cotidiana.
La teoría del aprendizaje social nos ayuda a comprender mejor el punto anterior. Según esta, los seres humanos aprenden a través de la observación. Cuanto mayor es la exposición a un comportamiento, mayor es la probabilidad de considerarlo como algo “común”. Asimismo, si una persona que lee una noticia sobre suicidio puede identificarse o encontrar rasgos en común con la persona que murió, mayor será la posibilidad de imitación. Las posibilidades aumentan aún más cuando se reporta sobre el suicidio de una personalidad pública o de una “celebridad”, personas que ya de por sí suelen ser imitadas.
Los medios de comunicación podrían argumentar que no son responsables de las decisiones de sus consumidores. Sin embargo, investigaciones de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales señalan que los medios gozan de más confianza que otras instituciones. Mientras que en 2010 solo un 15% de latinoamericanos manifestó tener confianza en los políticos, un 55% señaló tener confianza en los diarios. Costa Rica no se aparta de la tendencia regional. Esto implica que nuestra prensa influye significativamente las percepciones de los/as ciudadanos/as.
La solución no es eliminar la cobertura del suicidio, sino más bien generar una alianza entre los medios de comunicación y el sistema de salud pública para el correcto abordaje del tema. A nivel internacional existen varias directrices. Las más recientes fueron publicadas por el CDC, el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos y otras organizaciones de ese país en 2001.
Según estas, la prensa debe evitar: usar titulares sensacionalistas y colocar la noticia en primera plana; hablar de recientes suicidios como una “epidemia”; describir el suicidio como un acto “inexplicable” que ocurre sin advertencia; describir detalladamente el método; concluir que el acto fue causado por un evento único como un divorcio o la pérdida del empleo; e idealizar a la persona que murió.
En cambio, los medios pueden contribuir a la prevención del suicidio mediante afirmar que la mayoría de quienes mueren por suicidio lo advierten de antemano; enfatizar que tener deseos de quitarse la vida es un problema que puede ser tratado y superado, y proporcionar información sobre las opciones de tratamiento que existen en el país.

Andrea Alvarez Marín
Candidata a master en Salud Pública
Universidad de Yale