Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Miércoles 26 Noviembre, 2014

Se requiere disminuir la evasión, corregir la arcaica estructura fiscal y amarrarse la faja en gasto público


Reflexiones

Presupuesto sin recortes

Es inminente una crisis fiscal de proporciones y efectos insospechables. La acumulación de pasivos de deuda pública y la creciente financiación del gasto público corriente con más deuda, ocasiona el peor daño que pueda tener el Estado social costarricense, la espiral de crecimiento de los intereses de la deuda y la consecuente disminución del espacio para financiar las tareas sociales. Ya para 2015 el pago de intereses de la deuda se comerá casi 3 puntos porcentuales del PIB, dos veces el valor de lo que invertimos en promedio en infraestructura y más de dos veces el total del financiamiento de las universidades públicas vía FEES a Conare.
Para poder poner a crecer a Costa Rica y disminuir el desempleo y la pobreza de forma sostenible a mediano plazo, nuestro principal desafío en materia económica es resolver de forma clara, oportuna y efectiva el desequilibrio fiscal existente.
Es poco responsable aquel que, conociendo la gravedad del problema, se hace de la vista gorda y lo deja pasar, tal cual se tratase de algo no perentorio o accesorio. Es insostenible la posición de gastemos ahora y dejemos que el problema se agrave, ya vendrán otros que lo resuelvan.
Estamos llegando al límite de la insostenibilidad vía deuda y será muy corto el tiempo para poder, de manera razonable, plantearse las medidas que resuelvan la grave situación existente.
No se puede apagar un fuego con gasolina, ciertamente se requiere mucho más inversión social en el país y mayor inversión en infraestructura, pero se requiere actuar de forma paralela en disminuir la evasión de forma sustantiva y eficaz, corregir la arcaica estructura fiscal costarricense y amarrarse la faja en materia de gasto público.
El mensaje que hemos enviado al país de que tendremos un presupuesto 2015 sin recortes, deja sin efecto muchas de las quejas y lágrimas derramadas por el propio mandatario en su discurso de los 100 días, ahora se proclama el Presidente a ultranza defensor de lo que en su momento consideró era despilfarro, alcahuetería y corrupción. Es función del gobierno ajustar adecuadamente los gastos del presente a la realidad económica y fiscal del país. Si bien no se trata de cortar irresponsablemente los gastos, la posición del gobierno debió haber sido coherente con su discurso de los 100 días y comprometerse con un recorte razonable y significativo de los gastos. El resultado de esta discusión sobre el presupuesto 2015 deja muchos heridos y desacuerdos en el camino y seguramente, dejará muy empedrada la vereda para poner más impuestos, así las cosas, lo que parece ser una victoria política del gobierno, puede ser por el contrario una derrota país de quienes hemos defendido con firmeza y sin extremismos el Estado social de derecho.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com