Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 8 Septiembre, 2015

Más de la mitad de los ministros y ministras deberían salir del gobierno si se cumpliese con la directriz política de ejecución del presupuesto que reclamó el presidente

Reflexiones

Presupuesto público 2016


Ha llegado una vez más el presupuesto a la Asamblea Legislativa con un rimbombante 0,58% de crecimiento respecto a 2015, según anunciaba el Presidente de la República. Unas cuantas horas después, el Ministro de Hacienda en ejercicio se contradice y se deja decir que el presupuesto sube en alrededor de un 5% y no en un 0,58% como lo había anunciado el presidente de la República. Más allá de esta nada básica corrección, la gran pregunta que nos hacemos y en la que debería centrarse la discusión es ¿cuáles son los resultados del presupuesto y si efectivamente tenemos el gran cambio prometido en el informe de los 100 días?
Las expectativas de una población que recibió grandes promesas de cambio y que ahora no está dispuesta a dejar pasar las cosas como si el engaño, la mentira y el doble discurso de quienes gobiernan, se pudiesen esconder detrás de un “no” a las preguntas de la prensa.
El comportamiento del Presidente y de sus ministros, un día sí y el otro también, es errático, contradictorio y, más recientemente, poco transparente.
Pareciera entonces que la casa de cristal anunciada se derrumba en los nubarrones de una gestión que no tiene rumbo y que no ha sabido accionar los cambios, ni corregir las prácticas, tanto criticadas desde la oposición en periodos pasados.
Más de la mitad de los ministros y ministras deberían salir del gobierno si se cumpliese con la directriz política de ejecución del presupuesto que reclamó el presidente en sus manifestaciones higadosas a la Asamblea Legislativa, que le pedía a gritos un recorte en los gastos de 2015.
No se vale, señor Presidente, cambiar de criterio de manera abrupta, ahora que ya conoce que sus ministros son ineptos e incapaces, los tapa con una nueva directriz que es una bofetada para la ciudadanía.
Así las cosas, el presupuesto 2016 pareciera tener la misma tónica, sobre un inflado presupuesto 2015, tener un 5% de crecimiento deja un balance promedio del periodo muy superior al presupuesto del último decenio, considerando que los niveles de inflación son bajos y los niveles de ejecución lo mismo, pareciera que la lección de 2015 no se aprendió y se continúa con un estilo de gobierno que rinde poco, realiza casi nada y se queja tanto del pasado y de las prácticas no sanas, pero no corrige, no cambia y por el contrario, ahora parece simplemente dejar hacer y dejar pasar sin dar la cara y sin rendir cuentas.
Ahora sus ministros se quejan del sistema, eterno problema por resolver, como si no hubiesen sabido de antemano que la gestión pública no era cosa de broma, se trata de un camino empedrado y lleno de dificultades. 
Señor Presidente, ni ladrones, ni vagos, ni ineptos, ahora que miramos los resultados de 2015 y de su gobierno, pareciera que lo que teníamos hace unos años atrás eran funcionarios competentes, capaces y un poco más realistas que los que usted ha nombrado.

Leiner Vargas
www.leinervargas.com