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Un 42% del gasto se tendrá que cubrir con endeudamiento
Presupuesto desfinanciado para 2010 llegó al Congreso
Recursos están alejados de los fuegos electorales, dijo Ministra de Hacienda

Con un desfinanciamiento que no se daba en los últimos cinco años, el Ministerio de Hacienda presentó al Congreso ayer el presupuesto nacional de la República, con la esperanza de que se creen nuevos ingresos a lo largo del año entrante para paliar el déficit.
Por un monto de ¢4,5 billones el plan de gastos implica un incremento nominal del 12,2% con respecto al presupuesto de este año.
Financiado con impuestos figuran solamente ¢2,6 billones, y el resto (¢1,9 billones) se financia mediante la emisión de bonos.
Pese al faltante, que equivale al 4,9% del Producto Interno Bruto (PIB) el Ministerio de Hacienda espera el próximo año la colaboración de los diputados para aprobar una reforma al impuesto sobre las ventas, consumo y renta para allegar los dos puntos del PIB que se requieren para tapar el hoyo fiscal.
La difícil situación económica que ha provocado una desaceleración de los ingresos fiscales, llevó a la cartera de Hacienda a proponer para este mismo año una rebaja de ¢74 mil millones en el gasto. “Obedece a la necesidad de ajustar el presupuesto a la realidad fiscal como resultado de la crisis económica internacional”, dijo Jenny Phillips, ministra de Hacienda.
Lo anterior implica que algunos gastos tampoco se financiarán con ingresos corrientes, sino a través de la colocación de deuda.
Esta situación se repetirá el año próximo, porque si bien se espera una recuperación de la economía, no será suficiente para aumentar los ingresos y recuperar la carga tributaria lograda en 2008, dijo Phillips.
Precisamente, se incluyen partidas por ¢615 mil millones de gastos corrientes que deberán ser financiadas con la colocación de títulos valores, siempre y cuando los diputados aprueben un proyecto de ley que está en la corriente legislativa que le permite al Gobierno cubrir gastos corrientes con deuda de manera temporal.
Pese a financiar gasto corriente con deuda, Phillips lo justificó debido a la caída que ha sufrido la recaudación tributaria por efectos de la crisis financiera internacional.
La Ministra se tomó el riesgo, además por considerarlo una cuestión social, arguyendo que el Poder Ejecutivo no puede dejar de pagar salarios, pensiones ni eliminar ayudas sociales a las poblaciones más vulnerabl
es del país.
“La inversión social representa un 46% del gasto. En 2006, el gasto social era un 32,8% del presupuesto, lo que evidencia cómo ante la adversidad del entorno, un país puede seguir haciendo inversión”, dijo Ph
illips.
El proyecto de presupuesto para el próximo año difícilmente tratará de seguir apoyando el programa monetario, pero la Ministra sí garantizó que su confección “está alejada de los fuegos electorales”.
El 82% de los gastos son obligaciones constitucionales, como por ejemplo las transferencias al Ministerio de Educación, las universidades, salarios, entre otros.
Dentro del gasto social se incluye un incremento en los recursos del programa de becas Avancemos (de ¢53 mil millones a ¢60 mil millones). También se incorporan alrededor de ¢64 mil millones para el programa de seguridad alimentaria del Instituto Mixto de Ayuda Social.
El Ministerio de Educación es el que recibirá la mayor transferencia por un total de ¢1,2 millones de millones, lo que representa un 6,8% del PIB. Incluye además, la creación de 2.664 plazas.
La cartera de Salud recibió una asignación de ¢131 mil millones (10,3% más), y prevé un fortalecimiento de los programas de salud de la población infantil, así como los recursos de alimentación y atención a las poblaciones pobres y en zonas de alto riesgo social.
Con la contratación de 700 nuevos oficiales y una mejora en los salarios de estos funcionarios, la asignación al Ministerio de Seguridad Pública sube un 27%.


Wilmer Murillo
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