Presiones de apreciación se desvanecen
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Este año las presiones de apreciación que vivimos los últimos dos años han desaparecido.
Esto sucede porque no hemos tenido el ingreso de los $1.000 millones producto de la emisión internacional de eurobonos de los últimos cuatro años.
Asimismo, el precio del petróleo ha aumentado de su punto más bajo, actualmente está en $49 por barril, cuando llegó a estar incluso a $27 a finales de enero según el indicador Brent.
Además, hay evidencia de que ahora el mercado demanda más dólares de los que se ofrecen, presionando el tipo de cambio hacia arriba.
Así, mientras en 2015 el Banco Central tuvo que comprar $691 millones y solo vender $221 millones, este año más bien, solo ha tenido que vender cerca de $200 millones, mientras que las compras han sido casi nulas.
Esto ha obligado al Banco Central a cambiar su administración, así en lugar de comprar dólares y aumentar las reservas internacionales como en años anteriores, hoy está vendiéndolos para mantener el tipo de cambio sin volatilidad, en este caso para que no suba.
Esto no es un cambio abrupto, sino uno en la tendencia que se venía observando, que en algún momento podría implicar que el Banco Central permita una devaluación, como lo ha venido pidiendo el sector exportador.
Si esto no es un fenómeno de corto plazo y las presiones de depreciación continúan, el Banco Central tiene suficientes reservas internacionales (cerca de $7.800 millones) para controlar la volatilidad como lo viene haciendo.
Si el mercado sigue demandando dólares, por un periodo largo y en volúmenes mayores, la estrategia del Central debería permitir una tendencia al alza.
“Si esto sigue así, creo que el Banco Central tiene un espacio para dejar depreciar el tipo de cambio, de una forma paulatina y controlada, pero existe un espacio para hacerlo. El efecto que esto daría en la inflación es muy pequeño y se debe aprovechar que el indicador de precios está muy bajo”, dijo Rodrigo Bolaños, expresidente del Central.
Por otro lado, este cambio de tendencia en el tipo de cambio, debería poner a pensar a los deudores en dólares no generadores de la divisa, sobre si en un futuro deberían preferir los créditos en colones.
Así que valdría la pena averiguar, en varias entidades financieras, cuáles son las mejores condiciones que da el mercado respecto a esas operaciones.
Esto no significa que si sucede una pequeña devaluación, y está endeudado en dólares, deba salir corriendo a cambiar sus deudas a colones, se trata de plantearse un escenario y mitigar los riesgos.

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