Presión de Prince por el control, un ejemplo para los artistas
Enviar

El legendario músico Prince dejó una gran huella en los escenarios de la industria discográfica y en sus millones de fans.

El artista, fallecido el jueves a los 57 años en su casa cerca de Minneapolis, inició una incesante campaña por el control de su imperio musical en los comienzos de la era de Internet. Su cruzada dejó una guía para estrellas como Taylor Swift y Adele, quienes ahora tienen el poder para decidir cómo y dónde sonarán sus canciones.

Le costó mucho. Las disputas con los sellos discográficos mantuvieron la música del legendario intérprete lejos de alcanzar la audiencia más amplia posible. En un momento, Prince puso su nombre en un símbolo que asimilaba una cruz ansada que dificultó la promoción de sus grabaciones. Quien gane el control de su catálogo completo, avaluado en $100 millones o más, tendrá que decidir si las canciones del rockero podrán estar disponibles para anuncios comerciales, fuente de ingresos que el mismo Prince evitó.

“Él nunca quiso que se aprovecharan de él”, dijo L. Lee Phillips, abogado que representó a Prince durante casi 12 años. “Ciertamente, él dejará un legado en cierto modo, artistas que se defienden pos sí solos, pero no será más fuerte que su legado como intérprete y músico”.

En los años noventa, Prince se desligó de su sello musical, Warner Bros. Records, y escribió la palabra “esclavo” en su mejilla, al sentir que carecía de un control artístico. En el 2007, consideró demandar a YouTube por no retirar publicaciones no autorizadas de sus canciones. También limitó la disponibilidad de sus trabajos en populares servicios de streaming, al retirar canciones de todos lados, excepto Tidal.



Ver comentarios