Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 23 Octubre, 2009


Presidentes y vicepresidentes

El plazo llegó y ya tenemos una frondosa lista de candidatos a la presidencia y sus respectivos vicepresidentes. La mayoría no tiene posibilidades reales de ganar, en realidad lo que buscan es una vitrina que permita obtener algunos asientos en la Asamblea Legislativa y darle oxígeno a algún partido para sostenerse o nacer.
Ya en Costa Rica las elecciones no se definen entre verdes y anti-verdes, ni como ocurrió a partir del 86 cuando la lucha fue entre rojos/azules y verdes. Los gobiernos se parecieron tanto que ya los colores no tuvieron relevancia y casi todo se concentró en la figura del candidato. En el pasado el candidato fue importante, pero tenía más peso el color. Esa fuerza se ha debilitado. La elección del presidente Pacheco fue una clara expresión de esta nueva onda, seguida después por el presidente Arias.
El candidato es clave, pero la gente siempre se fija en qué andamios está parado. Las cosas no están como para jugársela a ver qué pasa con este o aquel. La crisis de seguridad, el desempleo, las redes de la droga y el crimen organizado que acechan al país, la pobreza, los focos de corrupción, la infraestructura vial del país, no son cosas como para jugar a los dados. Aquí es donde mucha gente indecisa quiere escuchar algo más que discursos, algo más que buenos propósitos y promesas electorales.
De hecho, los partidos o andamios sobre los que se alzan los candidatos se muestran débiles en su capacidad de abordar con fuerza y realismo los grandes desafíos nacionales. Todos los temas que han desembocado en verdaderas crisis nacionales tienen un denominador común: se han tratado de resolver con medidas débiles que no tienen relación con la dimensión del problema. A esto se agrega la incapacidad de llegar a acuerdos para formular una política nacional que sobrepase los cuatro años de un determinado gobierno y les dé continuidad a las soluciones adoptadas. Hay gobiernos que han tenido más éxito que otros en el abordaje de estos problemas, pero ha faltado una visión de más largo alcance.
Lo curioso de todo esto es que la mayoría de los problemas críticos del país son reiterativos en cada proceso electoral y sirven una y otra vez de plataforma a los partidos para formular sus propuestas. Un círculo que tal vez alguien rompa y entusiasme a esa gran cantidad de electores que están a la espera de un buen motivo para volver a creer.
En cuanto a los vicepresidentes, lo cierto es que nadie sabe el papel que jugarán en el futuro gobierno, si es que tendrán alguno. Los presidentes en el pasado han recurrido a todo tipo de modelos para ver dónde los ubican y en qué. Para efectos electorales los candidatos buscan reforzar en algún sentido su propia postulación, pero para efectos de gobierno… solo el tiempo dirá. De todas formas, la elección de vicepresidentes nos va indicando la capacidad de selección del candidato presidencial, lo que constituye una señal para saber por dónde va.