Presidentes manejan diversos diagnósticos sobre crisis
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Bachelet pidió reformas a las instituciones financieras internacionales
Presidentes manejan diversos diagnósticos sobre crisis

España abogó por que se tenga en cuenta la nueva realidad geopolítica mundial al acordar reformas al sistema mundial

San Salvador
EFE

Los gobernantes iberoamericanos exhibieron ayer diversos diagnósticos ante la crisis mundial y un buen ánimo común sobre el tema “Juventud y Desarrollo” que les ha reunido en su XVIII Cumbre.
Los gobernantes aprobaron los documentos un día antes de lo previsto y algunos abandonaron la cumbre antes de la reunión privada aplazada al viernes, con el fin de discutir un pronunciamiento ante la crisis económica mundial.

En la primera jornada de este foro que se celebra en la capital de El Salvador, los problemas de la juventud iberoamericano fueron desplazados por la crisis financiera mundial, que algunos desdramatizaron, mientras que otros expresaron la máxima preocupación o aprovecharon la oportunidad para pedir un cambio en el orden mundial.
José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, y los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula; Chile, Michelle Bachelet; y Argentina, Cristina Fernández: y Ecuador, Rafael Correa, coincidieron en aprovechar la coyuntura para invocar un nuevo orden en la estructura representativa mundial.
Bachelet defendió una reforma de las instituciones financieras internacionales que incluya el aumento de la presencia de los países emergentes y en desarrollo.
“La crisis debe de ser una oportunidad para hacer la reforma en dicho sentido y no una excusa para postergarla”, dijo.
Zapatero abogó por que se tenga en cuenta la nueva realidad geopolítica mundial a la hora de acordar las reformas del sistema financiero internacional.
La presidenta argentina pidió que los países iberoamericanos adopten una postura común para llevar “no solo la voz de un país, sino de una región” a la reunión del G-20 que analizará la crisis financiera mundial el próximo 15 de noviembre en Washington.
Lula da Silva exigió que la voz de los países más pobres sea oída en el diseño de un nuevo orden económico global, pues “son víctimas y no culpables” de la crisis.
El derrumbe de los mercados globales “no podrá ser contenido sin un esfuerzo de coordinación internacional” y “ese esfuerzo será injusto si no se cuenta con los países en desarrollo”, afirmó.
El presidente de Ecuador propuso buscar “una nueva arquitectura financiera regional” que incluya un sistema monetario común y una iniciativa ambiental nacida de América Latina.
Felipe Calderón, presidente de México, advirtió que la crisis financiera internacional puede lanzar a la pobreza a millones de personas y que “sus efectos van a ser sentidos en nuestra población”.
Alan García, presidente de Perú, desdramatizó la crisis e instó a la comunidad iberoamericana a huir de los “catastrofismos”.
“Cuando nos volvamos a ver..nos daremos cuenta de que no era el momento de caer en el pánico y en el tremendismo”, vaticinó.
Alvaro Uribe, presidente de Colombia, dedicó prácticamente toda su intervención a explicar con una avalancha de cifras los resultados más positivos de la gestión económica de su gobierno
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, aprovechó la actual coyuntura de crisis económica mundial para sentenciar que “ el capitalismo ha fracasado desde sus orígenes” y proponer una profunda reforma de todo el sistema de Naciones Unidas.
Oscar Arias, presidente de Costa Rica, único país junto a Panamá, que no tiene Fuerzas Armadas, instó a las demás naciones iberoamericanos a reducir a mínimos los gastos militares y a fomentar la inversión en educación, que consideró el único camino para darle a la juventud un futuro mejor.
Álvaro Colom, presidente de Guatemala, propuso que Iberoamérica se desligue de diseños ajenos y desarrolle “su propio modelo” frente a la crisis financiera internacional.

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