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Lunes 25 Noviembre, 2013

Presidente de una Convergencia Nacional, no de un partido

Los rezagos que afligen a nuestra república—principalmente en lo concerniente a equidad, infraestructura y gobernabilidad— difícilmente podrán ser resueltos solo por el partido que gane las elecciones generales del 2 de febrero del 2014. Se requiere mucha más energía política para atender necesidades acumuladas, aprobar enmiendas legales urgentes y enderezar el derrotero nacional. Rescatar, enrumbar y transformar nuestra democracia demanda una visión de país compartida, unos acuerdos transparentes que incluyan aspectos presupuestarios, unos métodos de trabajo que permitan medir los avances, además de compromisos claros de reformas acuerpadas por diversas fuerzas políticas, movimientos sociales y sectores productivos.

He anunciado mi decisión de encabezar un Gobierno de Convergencia Nacional, más allá del número de diputados que los ciudadanos tengan a bien otorgarnos en las urnas electorales.

Viajé la semana anterior a conocer de primera mano, en conversaciones con líderes de distintos partidos, los procesos de forja y ejecución del Pacto por México. Tuve la oportunidad de dialogar con el Presidente del PRI, César Camacho; con el Presidente del PAN, Gustavo Madero; y con el dirigente histórico del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas.

Iré adonde sea necesario y me reuniré con dirigentes de buena voluntad que nos apoyen en el propósito de armar un Gobierno de Convergencia Nacional. La experiencia de tres partidos políticos de México es útil para nosotros.

Me honra el aprecio personal que me profesa don Alberto F. Cañas, quizá el intelectual más influyente en nuestra sociedad. Su reconocimiento y estima de mis méritos, limitados sin duda, me comprometen con él. El afecto con que me distingue me obliga a estar atento a todo cuanto él dice y escribe. Carece de fundamento la enorme alarma expresada en sus “Chisporroteos” del 16 de noviembre, la cual parte de una premisa incorrecta que aquí aclaro.

Si bien la alternancia de partidos en el gobierno puede ser deseable, las circunstancias políticas en las naciones exigen a menudo la formación de coaliciones. En Inglaterra ejerce el mando una liga de los partidos Conservador y Liberal. En Brasil son varios los aliados del Partido de los Trabajadores, en tres periodos consecutivos de gobierno. Suiza es gobernada desde hace años por una coalición de partidos. Alemania negocia ahora una Gran Coalición. ¿No es verdadera la democracia que viven británicos, brasileños, suizos y alemanes? Propongo que Costa Rica supere sus dilemas con un Gobierno de Convergencia Nacional, producto de nuestra madurez cívica.

Expresa don Beto preocupación por las transgresiones a la ética pública denunciadas por la prensa independiente. Los casos recientes siguen su curso en los estrados de la justicia. En años anteriores fueron juzgados dirigentes de otras agrupaciones políticas. El combate al flagelo tiene que involucrar al sector privado y al sector público por igual. Creo que este debe ser uno de los temas a incluirse en el acuerdo nacional que propongo para el periodo 2014-2018.

La desilusión de los ciudadanos con la democracia responde, en gran medida, a la incapacidad del Estado para resolver las necesidades cambiantes y crecientes de la sociedad. Afirmo que un partido solo no puede dar solución a esos rancios problemas y restaurar la confianza cívica en sus gobernantes. Yo aspiro a la Presidencia de la República para servir no a un partido sino a todos los costarricenses, con un Gobierno de Convergencia Nacional que trabaje por el bienestar del mayor número.

Johnny Araya Monge

Candidato Presidencial