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¿Se adelantó y se previno en cuanto a las posibilidades de que ocurran desastres que no deseamos ante la llegada de un nuevo invierno?

¿Preparados o despistados?

Nos acercamos al inicio de una nueva temporada de lluvias, que además podría presentarse con situaciones imprevisibles generadas por el cambio climático.
La pregunta de rigor es ¿qué se hizo durante la época de verano para prevenir inundaciones, derrumbes, caídas de puentes, pérdida de cosechas u otros desastres originados en las inclemencias del tiempo?
El año pasado por estas épocas nos preguntábamos si tendríamos ya un Plan Nacional de Desarrollo Urbano actualizado, si se habría reubicado a los habitantes de las zonas de alto riesgo.
Nos preguntamos hoy sobre lo mismo y si se habrá hecho más eficiente el trabajo de los municipios para que estos puedan realizar a cabalidad las tareas que les corresponde de supervisión e inspección de obras en sus localidades.
Es decir, nos preguntamos si se adelantó y se previno en cuanto a las posibilidades de que ocurran desastres que no deseamos ante la llegada de un nuevo invierno.
La idea no es alarmar, sino asegurar la prevención.
Así como otros países, con diferente clima, se preparan para enfrentar intensos inviernos en los que la nieve paraliza el movimiento por carreteras, aeropuertos u otros, y combaten a veces largas sequías o calores insoportables durante los veranos, Costa Rica debe prepararse para enfrentar condiciones climáticas propias de nuestra zona en el mundo sin tener que lamentar ni víctimas humanas ni pérdidas materiales.
Sobra decir que el sector del agro requiere preparación y apoyo especial para enfrentar inviernos que puedan alterar las condiciones acostumbradas para cada siembra y cosecha.
Vivimos en zona de alta vulnerabilidad y tanto la Comisión Nacional de Emergencias como los hospitales y otros centros de salud de la Caja deben estar muy bien preparados para ser garantía de buena asistencia médica en caso de cualquier necesidad que esperamos nunca llegue a presentarse.
Los posibles efectos del cambio climático o incluso de eventuales terremotos indican que no solo deben estar previstos los presupuestos, equipos y cualquier otro insumo necesario para atender situaciones de emergencia, sino que debe darse a tiempo la necesaria capacitación al recurso humano para ello.
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