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Premio al talento
Pérez Zeledón ganó con soltura el grupo de la muerte liquidando a la Liga en casa

Gaetano Pandolfo
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Tienen calidad, inteligencia, claridad con el buen fútbol que practican Gatjens, Rodríguez, García, Guzmán y Monge; cuentan con el portero más regular del fútbol nacional, Lewis, son potentes y fuertes en defensa y ataque con Salomón y País; Mudarra, siempre volante, ha sido una revelación como defensor central y entre Valverde, Marín, Gallo, Soler y Gamboa, preferiblemente, se han repartido las funciones en los otros dos puestos.
A la cabeza de todos ellos, un director técnico de overol; ni buzo, ni corbata, un par de tenis, jeans y buenas indicaciones. Rafael Bautista Arenas, quien asume a una formación descuartizada por las partidas de Freddy Fernández, Tirso Guío y Luis Stward Pérez y la encumbra al primer lugar sobrado de un grupo apretadísimo.
Ayer en el Morera Soto, al término de la faena, no hubo un solo jugador generaleño que no llegó a abrazarlo con calor humano y a felicitarlo. ¡Excelente señal!
Los guerreros del sur sacaron sus flechas desde que el silbatero Randall Poveda, de arbitraje fatal, dijo vamos y encerraron a los locales durante la media hora inicial con un dominio abrumador, curioso en un terreno donde debió mandar el anfitrión.
La Liga no pasó de su medio campo defensivo; Alfonso Quesada voló para rechazar remate de cabeza de Salomón y volvió a alzar vuelo en busca de detener trallazo de Guzmán que pegó en el poste, rechazo que Diego País devolvió plácidamente a la red para el 1-0.
Cerqueira reacomoda su frágil retaguardia con la entrada de Cristian Oviedo por Carlos Clark y abre a Ariel Rodríguez al carril derecho. Por ahí entra el 2-0 en el 31; el espigado e imparable Pablo Rodríguez envía parábola al primer palo y Luis Marín se zambulle para que no conecte País: el desvío de Luis va a los cordeles en autogol de lujo.
Pérez Zeledón puede aniquilar pero se sostiene y Alajuelense empieza a respirar; hay una mano de Gatjens que el juez se traga; remate de Castro; corridas de Ureña y en el cierre, dispara Argenis sin guardia y Rodríguez salva en la raya trágica.
La lógica avalancha rojinegra se presenta en la segunda parte, pero se limita a ingresos descoordinados y personales que solo alcanzan para lanzar siete tiros de esquina, más un mortero de Marco que desvió Dexter.
A 20 del final, Cerqueira se la juega, todo o nada y mete a los artilleros Scott y Camacho por Marín y Estrada; un minuto después descuenta Ureña con un gol típico suyo; pique, desborde y remate letal.
El último cuarto de hora es dramático; la Liga tira todo, PZ contragolpea a placer ante defensa limitada; por ahí construyen una pared Camacho y Scott, derriban a Erick dentro del área, falta de penal monumental en tamaño y Poveda ni se inmuta, quitándoles a los erizos la posibilidad de empatar en un partido en el que reaccionaron muy tarde.


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