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Domingo, 18 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


Premier de la película Odisea 2050

| Jueves 27 septiembre, 2012


Premier de la película Odisea 2050

Acostumbro comentar que todos somos astronautas, que este pequeño planeta que habitamos es nuestra nave espacial, la única que tenemos. ¿Qué pasaría si fallara su sistema de soporte vital? Nuestra tripulación perecería de seguro pues no tendríamos otro lugar adonde ir. Uno de mis héroes, el astronauta John W. Young, se refiere a la humanidad como “una especie de un solo planeta, una civilización sin redundancia.”
Irónicamente, hemos descubierto la fragilidad de nuestro planeta al dar nuestros primeros pasos en el espacio exterior. Hemos aprendido que nuestra nave necesita urgente mantenimiento. Nuestros océanos y fuentes de agua se encuentran cada vez más contaminados, nuestra atmósfera está cargada con los residuos tóxicos de nuestros carros, de las centrales de energía y de las fábricas.
Además, la demanda energética del mundo continúa en aumento. Hacia el año 2050, nuestra tripulación se acercará a los 10 mil millones de personas y los recursos de nuestra nave se verán severamente limitados. ¿Podrá nuestra nave espacial soportar esta formidable carga?
Probablemente no, a menos que incorporemos cambios a gran escala en nuestro comportamiento colectivo. Tales cambios sistémicos son difíciles de lograr en una población mundial que se aferra a sus costumbres. Para empeorar las cosas, también hay quienes niegan la seriedad de la situación. A pesar de la contundente evidencia científica, seguimos enfrascados en debates teóricos mientras nuestra nave se dirige hacia al desastre.
Odisea 2050 es una refrescante invitación a la acción, desde la visión de una civilización espacial, aunque no sea la nuestra.
El libro y la película crean consciencia urgente y ofrecen esperanza de que el mensaje sea escuchado. Como tripulantes de la nave espacial Tierra, debemos trabajar sin descanso para asegurar nuestra supervivencia, para que nuestra Tierra pueda seguir viva y navegando orgullosamente entre las estrellas.

Franklin R. Chang Díaz