Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 5 Agosto, 2013

La política energética nacional prefiere financiar ampliamente con nuestros escasos recursos los programas sociales de los países de donde proviene el petróleo


Precio del petróleo y programas sociales

El precio mínimo internacional del petróleo ya no depende de los costos de exploración y producción, sino más bien de los programas sociales de los países exportadores.En su actuación como cartel, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) busca mantener altos los precios internacionales del petróleo. Una de las razones es el creciente énfasis de sus miembros en aumentar el gasto social (educación, salud, seguridad social, vivienda, agua potable, alcantarillado, asistencia directa a poblaciones vulnerables y lucha contra la pobreza, entre otras prioridades).A pesar de que la crisis mundial ha reducido la demanda de petróleo, los precios siguen elevados. El 1° de agosto pasado el precio del crudo WTI fue de $105,03/barril y el del Brent de $107,70/barril.Se estima que los países de la OPEP necesitan tener precios internacionales mínimos en el rango de $70-$90/barril para mantener sus programas sociales y que precios inferiores a este rango mínimo provocarían serios problemas sociales.En el caso de Arabia Saudita, que es actualmente el principal productor del mundo y de la OPEP, los analistas estiman que este país tendrá que vender su crudo este año a un precio mínimo promedio de $72,80/barril para equilibrar su presupuesto anual en comparación con los $67/barril requeridos en 2012.Los altos precios también benefician los programas sociales de los países no miembros de la OPEP. Noruega, por ejemplo, siempre ha beneficiado fuertemente a su población con sus exportaciones de petróleo y gas natural. Gracias a estos dos recursos naturales, este país es hoy en día uno de los más desarrollados del mundo, tiene el Índice de Desarrollo Humano más alto y sus programas sociales se encuentran entre los mejores del mundo. La cantidad de habitantes es muy similar a la nuestra y tiene un reconocimiento ambiental mucho mayor en el mundo que Costa Rica.Una buena parte del alto precio que pagamos nosotros por el petróleo y derivados importados financia y fortalece así las políticas y los programas sociales de los países exportadores.Pero eso no es todo. Los altos precios del petróleo importado crean otros impactos negativos que afectan a nuestra población, como por ejemplo el desarrollo económico, la competitividad, el empleo y la pobreza. Además, se aumentan desproporcionadamente los ya elevados costos de todo lo que necesitamos (transporte público y privado, tarifas eléctricas, alimentos, vivienda, y los bienes y servicios en general).
Con las importaciones de petróleo caro para abastecer las dos terceras partes de nuestro consumo energético, la política energética nacional prefiere financiar ampliamente con nuestros escasos recursos los programas sociales de los países de donde proviene el petróleo que importamos en lugar de eventualmente financiar con estos mismos mecanismos nuestros debilitados e insuficientes programas sociales.Sin detrimento de otras fuentes de energía, lo que se requiere es buscar petróleo y gas natural en el país y con una eventual producción de ambos fortalecer el desarrollo económico y el progreso social nacional, tal como lo hace muy exitosamente Noruega. Una política energética que no beneficia a la población y a la economía es una mala política.

Roberto Dobles