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Precio del crudo suavizaría decisiones de la Reserva Federal

Bernanke apuesta por una política antiinflacionaria para evitar más alzas en precios al consumidor

John M. Berry
Bloomberg


La Reserva Federal de Estados Unidos podría apelar a la ley de gravedad para determinar cuánto eleva los tipos de interés a fin de mantener la inflación bajo control: nada, ni siquiera el precio sube por siempre.
Cuando el barril tocó los $140 el 16 de junio, casi el doble que un año antes, el cielo parecía el límite.
No obstante, pese a la creciente demanda en China, India y algunos otros países emergentes, en algún momento los precios deberán estabilizarse, y quizá bajar. Si el costo del crudo sube al doble, la demanda bajaría, lo que a su vez moderaría el precio.
Así que los funcionarios de la Reserva tienen al sentido común de su lado al asumir que los precios al consumidor no aumentarán indefinidamente a un ritmo del 4%, o más, por el petróleo. Los precios de los alimentos también están contribuyendo a mantener la inflación elevada, y con el tiempo también se equilibrarán.
Sin embargo, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y sus colegas, quieren asegurarse de que la inflación en los alimentos y la energía no afecte a todo el proceso de fijación de precios en Estados Unidos. Esa es la razón por la que últimamente muchos de ellos han tomado una postura antiinflacionaria de línea dura.
“La comisión federal de mercado abierto resistirá con firmeza cualquier erosión de las expectativas de inflación a más largo plazo”, dijo Bernanke en una conferencia el 9 de junio. Cualquier anticipación pública de una aceleración en los incrementos de precios sería desestabilizadora para el crecimiento”, agregó.
Dichas advertencias han hecho que muchos inversores anticipen varios incrementos de un cuarto de punto porcentual en el tipo de interés de referencia de la Reserva, actualmente en el 2%, más adelante este año, según los contratos futuros de fondos federales.
Con las cosas como están es complicado tomar la mejor decisión en cuanto a política monetaria.
Aunque la economía no está en recesión, la depresión en el sector vivienda limita el crecimiento y el empleo se está contrayendo. Así que no es que la autoridad monetaria necesite subir las tasas para enfriar una economía sobrecalentada; nada de eso.
Tampoco es que un alza en los tipos vaya a tener un efecto considerable en los precios de los alimentos y la energía.
El propósito principal de subir las tasas sería tranquilizar al público en el sentido de que la Reserva hará lo que sea necesario para controlar la inflación básica, que excluye el precio de los alimentos y la energía. Si eso funciona, si las expectativas del público con respecto a la inflación se mantienen bajas, entonces es improbable que un encarecimiento de los alimentos y la energía genere una inflación sostenida más elevada.
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