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Potro de pura sangre
Juan Martín del Potro, ex Copa del Café, ganó el Abierto de Estados Unidos

Luis Rojas y EFE
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Dando una muestra de convicción y coraje, y luchando punto por punto hasta el final, el argentino Juan Martín del Potro derrotó ayer al suizo Roger Federer tres sets a dos y ganó el Abierto de Estados Unidos, el primer Grande de su carrera con parciales de (3-6, 7-6(5), 4-6, 7-6(4) y 6-2).
La emoción contenida del joven sudamericano estalló cuando Federer lanzó fuera su golpe de derecha, cansada, tras cuatro horas y seis minutos de juego. Del Potro se echó al suelo. Se cubrió la cara con las manos y lloró.
Juan Martín interrumpió así la trayectoria de la mejor raqueta de la historia. Derribó a un gigante que pretendía su cuadragésima primera victoria seguida. No perdía el helvético desde los octavos de final de 2003. Ante otro argentino, precisamente, David Nalbandián, que no terminó de consolidar el impulso del talento que se le presumía.
El tenista de Tandil, que el próximo 23 de setiembre alcanzará los 21 años ya como número cinco del mundo, devuelve al tenis argentino el plano principal del tenis mundial.
Un Del Potro, lleno de dudas, tiró el primer parcial y ya no reapareció hasta el ecuador del segundo. Para entonces ya había dado un break al suizo, que circulaba con el viento a favor, como le gusta. Excesivamente sosegado, sobrado.
No obstante, Del Potro asumió el cuerpo a cuerpo y su primera rotura del partido, en el décimo juego, con dos pases de derecha (5-5). Metidos en el desempate el sudamericano tiró de argumentos. Saque y diestra invertida, potente y a la línea. Ganó el set y alteró a su rival, que buscó justificaciones alrededor de la zona de juego.
Del Potro perdió definitivamente el respeto a su rival. No hubo ya muestras para la galería ni gratuitas escenas plásticas bendecidas por un contrario inexperto. Hubo miradas al juez y caras destempladas. Desconfianza.
En plena efervescencia, el tenista argentino empezó a jugar. Soltó el brazo y levantó el puño. Inclinó el partido a su favor. Federer, que afrontaba su sétima final consecutiva en un Grand Slam, recuperó el sosiego aunque su situación no mejoró. Su automatismo le traicionó cuando Del Potro tiró de heroica. Porque nunca se dio por vencido y obligó a la lucha a su rival, exigido a buscar alternativas más allá de la rutina. Soluciones en la red y desahogo con el saque.
El argentino, que nunca dio por perdido el partido, llevó a su rival al límite. Le arrastró al desempate del cuarto parcial, que tiró el partido hacia el set definitivo tras un “tie break” que reflejó la frescura del argentino y la desesperación del rival.
Juan Martín del Potro se agigantó en el quinto set. De entrada rompió el servicio de Federer, errático con la derecha. Excesivamente falló. Rehuido de los intercambios largos. El argentino se amarró a la situación. Unica en su corta historia. El saque le dio tranquilidad mientras el trono de Federer se tambaleaba. Bajó los brazos el suizo, que se alejó de la gloria y de más récords, aún pendientes de batir.


Palabras de los actores
Juan Martín del Potro: “He soñado con dos cosas en mi vida. Una ganar aquí, y otra ganarle a Roger. Pero aún tengo mucho que aprender para ser como tú”, dijo en inglés el joven tenista de Tandil contemplando a su adversario.

Roger Federer: “Juan ha jugado un torneo increíble. Yo no he jugado mal pero él ha sido mejor. He ganado 40 partidos seguidos hasta ahora. Y tengo que agradecer a todos lo vivido aquí en los cinco años consecutivos”, señaló el helvético.
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