Nuria Marín

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Lunes 2 Junio, 2008

Creciendo [email protected]
Potenciar el liderazgo

Nuria Marín

En 1998 se fundó en Estados Unidos un interesante programa denominado Proyecto Casa Blanca. Este tiene por objeto llevar el mayor número de mujeres a puestos de elección. Para ello destinaron una gran cantidad de recursos para detectar los diversos obstáculos, evidentes y ocultos, que la gran mayoría de las mujeres enfrentan en su carrera hacia el poder.
Entre otros, se realizó un estudio que comprendía cientos de anuncios de campañas y se determinó la necesidad de incrementar los niveles de credibilidad y efectividad de las mujeres para potenciar su liderazgo.
Como resultado se desarrollaron estrategias y recomendaciones que comprenden cuatro ámbitos de acción: autoridad, capacidad, ambición y transparencia. Por las limitaciones de espacio me concentraré en la primera. Se elaboró un sencillo pero efectivo plan que recomienda lo siguiente:

1. Utilizar vestimenta formal que proyecte fuerza y liderazgo. La presentación personal es una importante arma de comunicación. Hay que ser cuidadosos en la selección de prendas, accesorios, uso de los colores, maquillaje en el caso de las mujeres, corte de pelo, tipo de lentes, lenguaje corporal, etc. Hay que recordar las palabras del estratega político Roger Ailes: “Usted es el mensaje.”

2. Utilizar lenguaje directo y asertivo. Las frases evasivas, poco directas, largos preámbulos, o el uso de preguntas, pueden ser muestras de inseguridad, y restan credibilidad a lo que decimos. Ejemplo: no es lo mismo decir “yo soy de la opinión que deberíamos reducir los gastos en distribución, ¿no les parece?” que afirmar “reduzcamos la flota vehicular a cinco unidades lo que nos representará un ahorro del 5% en los costos directos, sin afectar la calidad en el servicio.”

3. Escoger escenarios e instrumentos de comunicación acordes con las especiales aptitudes de cada persona. La escogencia de la audiencia, lugar de reunión, tipo de podio, tecnología, etc. pueden convertirse en instrumentos de fuerza en la proyección del liderazgo.

4. Evidenciar las especiales competencias, experiencia, preparación y logros profesionales. Muchas personas (en especial las mujeres) confunden la modestia con el restar mérito o no hacer visibles los logros obtenidos cuando estos deben ser la mejor carta de presentación. Corolario de lo anterior es la conciencia de que cada paso profesional que se toma suma o resta en la potenciación del liderazgo.
Estos sencillos pero efectivos consejos trascienden el ámbito político y el género. Resultan muy útiles para toda persona que busque el crecimiento profesional y empresarial. Recomiendo su aplicación, pues como podrán apreciar, sus resultados son inmediatos.


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