Portillo lucha contra su extradición
Enviar
Portillo lucha contra su extradición
Dice que EE.UU. quiere su entrega por no apoyar invasión a Irak

El ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo aseguró ayer durante su comparecencia en la audiencia que se le sigue para determinar si se extradita a Estados Unidos que ese país le reclama en venganza por la decisión de su Gobierno de no apoyar la invasión militar de Irak.
El ex mandatario aseguró que es víctima de un juicio “eminentemente político”, impulsado por un “revanchismo” del Gobierno de EE.UU. por no apoyar durante su mandato la invasión a Irak, durante la audiencia, que estuvo a punto de ser suspendida antes de comenzar.

A los pocos minutos de iniciar la vista, una de las integrantes del tribunal denunció amenazas anónimas en contra de las familias de los tres jueces que, según posteriormente comprobaron las autoridades, resultaron ser falsas.
Con un discurso de 43 minutos en el que hizo gala de sus capacidades retóricas, Portillo, quien gobernó Guatemala entre 2000 y 2004, aseguró que la Justicia estadounidense no tiene ninguna prueba en su contra sobre su presunta participación en el lavado de dinero del que se le acusa, por lo cual su extradición a ese país “no es procedente”.
“Yo fui el único presidente centroamericano que no firmé la carta y no apoyé la invasión (a Irak) y eso me están cobrando. Es un revanchismo, una venganza y un odio personal”, aseguró.
El ex mandatario podría convertirse en el primer presidente de este país en ser extraditado a EE.UU. para que responda por supuestos delitos cometidos durante su mandato y que le imputa la Fiscalía de Nueva York.
La Justicia estadounidense reclama al ex mandatario por el lavado de unos $70 millones en la banca de ese país.
Durante más de cinco horas, los miembros de ese tribunal conocieron las pruebas y argumentos de la Fiscalía y la defensa del ex mandatario, en un ambiente de tensión y bajo fuertes medidas de seguridad.
Portillo alegó que lo que está en juego en el procedimiento judicial no es su destino ni su futuro sino el Estado de Derecho de Guatemala, que “está pisoteado, golpeado, debilitado y destruido por una comisión internacional intervencionista”.
Con esas palabras hacía referencia a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), que preside el magistrado español Carlos Castresana de quien, dijo, “decide sobre la culpabilidad o inocencia de los guatemaltecos”.
Según el ex jefe de Estado, la Cicig, organismo auspiciado por la ONU, y que ha colaborado con las investigaciones en su contra, “decide quién puede ser juez, presiona e intimida al Congreso, presiona al Ejecutivo y negocia con él”.
“Esta tiranía que tenemos está haciendo pedazos el Estado de Derecho en Guatemala”, señaló.
“No es con venganza ni con odio ni con revanchismo político como vamos a construir un país democrático”, agregó, tras asegurar que la solicitud de extradición de EE.UU. está siendo utilizada como un instrumento para borrarlo del panorama político.
Las palabras de Portillo provocaron aplausos y vivas de un pequeño grupo de ex funcionarios de su Gobierno presentes en la sala de audiencias y euforia entre un centenar de seguidores suyos que en las afueras del tribunal le manifestaban apoyo.
Tras conocer las pruebas y argumentos de ambas partes, los tres miembros del tribunal se retiraron a deliberar sobre la solicitud de extradición, sobra la cual podrían decidir en las próximas horas.
El fallo podrá ser apelado ante una Sala de Amparos, que deberá decidir en definitiva en un plazo de quince días.

Guatemala
EFE

Ver comentarios