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Lunes, 17 de diciembre de 2018



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¿Porqué todavía alzo a mi hijo?

Andrea Calderón [email protected] | Miércoles 14 marzo, 2018


“Ya está muy grande para que lo andés alzado” , “ya no te cabe en los brazos”, “que chiquito más alto para que lo alcés”, “se va a mal acostumbrar”…Algunos me lo dicen, algunos lo piensan y se quedan viendo por más rato de lo normal, pero no dicen nada.

Les quiero contar algo: si, es cierto que mi hijo es muy alto, aunque sigue siendo mi bebé, cada día pesa más. También es cierto que ya no me cabe en los brazos como antes -y exactamente por eso lo sigo alzando-. Un día va a ser más alto que yo y ahí alzarlo va a ser más complicado. Mientras me lo aguante, lo voy a alzar, aunque se me queden viendo en la calle. Nunca pensé que mi bebé me fuera a durar tan poco tiempo chiquitito. ¿Cómo pasó esto? ¿En qué momento creció? ¡Está tan grande y alto!

Un día de estos, estaba jugando en el play de un centro comercial con otros niños y se cayó y se golpeó. Yo fui, lo alcé y lo llevé hasta la mesita donde estaba sentada viéndolo. Otra mama me preguntó: ¿cómo todavía lo alzás? Perfectamente pudo haber caminado sólo. Mi respuesta: “A cuántas de las personas que hay aquí les importa si lo alcé o no? A UNA, a él, a mi hijo. A él era al único que le importaba. Él fue el que se sintió amado, protegido y cuidado por su mamá.

Cada vez que mi hijo me dice “mami up” lo alzo, y lo voy a seguir alzando. No va a querer que lo alce por siempre y para siempre. Si, los niños pasan por etapas en que quieren estar más cerca y más alzados, pero esas etapas no van a durar para siempre. Amo ver a Rodolfo corriendo hacia mí, a abrazarme y brincarme encima; para terminar alzado…en unos años el saludo va a ser “hola Ma”. Entonces si, señoras y señores, voy a alzarlo, abrazarlo, disfrutarlo y comérmelo a besos hasta que me deje.

Y entonces pienso, en que todas las cosas que hacemos los papás terminan…antes le cambiaba pañales a Rodo, ya no usa pañales. Mis papás ya no me leen libros ni me abrazan antes de dormir, ya no me amarran los cordones, ni me enseñan a andar en bici. No, ya crecí. Nuestros chicos van por el mismo camino. Pronto, ya no le estaré haciendo estas cositas a Rodo. Si recordamos que esto no va a durar para siempre, –estoy segura que vamos a disfrutar más cada segundo-.

La próxima semana podría ser la última vez que mi hijo quiera que lo alce en las gradas, o que lo lleve alzado por el super, o a la cama. Pero, para mi hoy no es ese día, hoy todavía lo alzo cada vez que él quiera y ¡siempre que pueda!