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¡Por un nuevo aire!

Luis Rojas
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El golf, el de alto nivel, el que siguen las multitudes y las principales cadenas de televisión del mundo, vuelve hoy a la normalidad con el regreso de Tiger Woods a los campos, en este caso a Augusta, luego de su ya conocida novela de infidelidad, que lo envolvió en el escándalo y lo llevó a un retiro temporal.
El arranque del primer Grand Slam del año estará cargado de morbo y todas las miradas para el rey del golf, que además de sus palos llevará por el campo de Augusta la sombra de su supuesta adicción al sexo, que acabó con su matrimonio, ahuyentó los patrocinadores y lo hizo una estrella de los diarios sensacionalistas.
Woods, con sus golpes, puede poner a la gran masa a hablar de golf y no de faldas, pero está por verse con qué nivel regresa el Tigre después de cinco meses alejado del deporte que lo hizo una superestrella.
Lo cierto es que se espera una audiencia de cerca de 20 millones de telespectadores para este torneo, que seguirán con atención a Woods, acompañado en el primer día por Matt Kuchar y el coreano KJ Choi.
Sobre la competencia, el pronóstico es reservado. El argentino Angel Cabrera defiende el título, mientras que Woods reinicia el reto de superar la marca de Jack Nickaus de 18 títulos de Grand Slam; a cuatro de lograrlo, Tiger va detrás de esa gloria, aunque está claro que es mucho más lo que tiene que enmendar el Tigre en su currículo.
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