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¡Por raro que parezca…!

¿Qué podría ayudar a marcar una diferencia entre dos equipos competidores cuando ambos tienen condiciones similares? ¡Capacidad creativa, velocidad mental, discernimiento bajo presión, concentración! Entonces, ¿cómo estimular esas habilidades en sus miembros?
¡Lectura, sí, por raro que parezca! No es el único medio, por supuesto, pero es uno muy eficaz.
Ella ayuda a forjar la disciplina de atención, el antídoto contra una de las peores amenazas que un ser humano tiene en la disputa por un objetivo: los distractores, tanto los del entorno como los de la mente propia. El inadecuado uso de celulares y computadoras, por ejemplo, podría crear en algunas personas una dependencia hacia los estímulos externos y una adicción que poco a poco controla su tiempo, concentración y formas de pensar.
La lectura despierta la sagacidad para crear, imaginar y analizar situaciones, buscar alternativas, y vencer la tentación de las distracciones. Una mente con estas capacidades sabrá fugarse de situaciones complicadas y procurar soluciones efectivas con recursos escasos.
Invertir unos 15 minutos diarios en avanzar la lectura de un buen libro solo tendrá efectos positivos. El vocabulario aumenta, lo que facilita establecer conversaciones enriquecedoras; la cultura general se amplía, lo cual permite que los problemas se pongan en perspectiva y se vean manejables. Además, se activa la imaginación, capacidad crucial en quienes se desempeñan en actividades deportivas y empresariales de alta exigencia.
Este hábito estimula el silencio, la concentración mental durante periodos prolongados de tiempo, la actitud reflexiva y el control del pensamiento, pese a la presión de los rivales. La lectura eleva la apertura para interpretar, establecer relaciones y transformar conceptos cuando sea conveniente. ¿De qué sirve un talento sin un intelecto creativo que le guíe?
En cada director técnico visionario, deportista de alto rendimiento, empresario o gerente exitoso, es común encontrar un lector que ha desarrollado una mayor aptitud intelectual y actitud educada que le abre puertas. Según Gracián, “nacemos para saber, y los libros, con fidelidad, nos hacen personas.”
Incluso, si todos los miembros del equipo leen y discuten un mismo libro, se aumenta el sentido de pertenencia, disciplina y responsabilidad ante un crecimiento de obvio beneficio para todos. Eso sí, cuando usted promueva esos 15 minutos diarios de lectura en su equipo, tenga la seguridad de que sucederán dos cosas. Una, recibirá críticas de personas externas o internas que temen crecer. Dos, al concluir un libro notará que algo bueno ha ocurrido en su equipo y eso se debe a que, como señala Marina Frecha, “nadie es igual cuando sale de un libro,” por raro que parezca.

German Retana
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