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Jueves 1 Diciembre, 2011

Por qué requerimos un Plan País

El último Informe del Estado de la Nación no deja ninguna duda al respecto. No es que necesitáramos de dicho informe para darnos cuenta, pero siempre es bueno que alguien vuelva a poner el dedo en la llaga. Nuestros políticos no tienen la capacidad para administrar el país.
Lo que la clase política ha demostrado a lo largo de las últimas cuatro décadas es que sus intereses prevalecen sobre los intereses del país y sus decisiones han sido tomadas para acumular una cuota de poder mediante el clientelismo político y no para propiciar el desarrollo del país.
¿Por qué en la discusión que se lleva actualmente en la Asamblea Legislativa en torno a la “Reforma Fiscal” no hay un solo partido político que proponga una reducción en el tamaño del Estado? ¿Cuál partido está dispuesto a asumir el costo político para beneficiar a Costa Rica?
Costa Rica requiere un Plan País. Uno que fije las estrategias de desarrollo para los próximos 30 o 50 años. Dicho plan debe ser elaborado por ciudadanos con conocimientos técnicos y experiencia demostrable.
En este Plan País debe quedar plasmada la Costa Rica que queremos dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos. Debe contener un tope al gasto del Estado, de esta manera evitaremos que los políticos de turno hipotequen nuevamente nuestro futuro, regalando la plata de todos nosotros en gollerías para los funcionarios públicos.
En la elaboración de este Plan País no puede haber influencia política alguna, ni influencia de los diversos grupos de presión. Necesariamente se tendrá que afectar el statu quo de algunos sectores, pero debe prevalecer el bienestar nacional sobre el particular. Este plan debe propiciar un estado pequeño y ágil que en lugar de gastar nuestros impuestos los invierta en el desarrollo del país.
Este Plan País debe ser aprobado en un plebiscito nacional y prácticamente es hacer un borrón y cuenta nueva. Tendremos que revisar absolutamente todo y derogar lo que haya que derogar y sentar las bases para que el país pueda volver a ser gobernable.
Una vez aprobado el Plan País, los políticos que lleguen al poder tendrán la obligación de cumplir con lo estipulado en dicho plan, no podrán cambiar las reglas de juego establecidas y, sobre todo, tendrán que ser responsables ante la ley tanto por sus acciones como por sus omisiones.
De esta manera, la democracia se vería fortalecida. Los ciudadanos tendríamos, efectivamente, voz y voto en el desarrollo del país.
La alternativa al Plan País es no hacer nada y dejar que la efervescencia social siga en aumento ante la falta de soluciones por parte de la clase política, hasta que finalmente estalle una revolución armada en la que se deponga al gobierno de turno e igualmente, se vuelva a partir de cero. Por eso, el Plan País y su respectiva aprobación, mediante un plebiscito nacional, son una manera pacífica, costarricense y civilizada de cambiar el rumbo del país.

Juan Carlos Herrera Raven
Corredor de Bolsa