David Gutierrez

Enviar
Martes 5 Abril, 2011


¿Por qué generar tantas expectativas?


Muchas gracias a don Oscar Arias por habernos permitido disfrutar del nuevo Estadio Nacional, por hacernos sentir orgullosos de una obra maestra propia de países desarrollados, algo a lo que antes solamente teníamos acceso por medios electrónicos o por viajes al exterior.
Gracias también por devolvernos el sentido de unidad nacional: el gusto de ver a miles de costarricenses unidos, emocionados y alegres, todo esto en torno a una obra maestra. Desde luego, gracias a China, nación sin la cual esta gran obra no sería posible.
Como casi otras 35 mil personas, tuve la linda y privilegiada oportunidad de asistir al partido de Costa Rica contra Argentina. La logística, organización, el control de tránsito, el acceso y la seguridad fueron de primera. Pero el espectáculo, lamentablemente, nos dejó a muchos de los que fuimos con una sensación de engaño.
Antes del partido, vimos a una selección argentina rodeada de excesiva seguridad en el hotel, con gran hermetismo y hasta petulancia.
El día del partido, la emoción de muchos costarricenses —quienes privilegiaron la camisa del 10 del Barcelona y de la selección argentina por sobre la nacional— era impresionante. Todos con la emoción de ver a su héroe: el mejor futbolista del mundo, Lionel Messi.
Además, los precios de las entradas se dispararon al ver a Messi salir del avión y más cuando el entrenador argentino confirmó, en la conferencia de prensa el día antes del juego, que Messi saldría de titular. Llegado el momento, rodeado de decenas de personas de seguridad, se uniformó y se sentó en la banca, pero no jugó. Lo curioso es que tampoco lo hicieron otras estrellas a quienes todos fuimos a ver: Zanetti, Cambiasso, Burdisso, Di María. Lo peor: algunos de ellos trotaron alrededor de la cancha al final… ¡Qué burla!
En el partido contra Estados Unidos, tres días antes que el de Costa Rica, jugó no solamente Messi, sino todas las demás estrellas que nos quedamos sin ver acá. Claramente, el equipo titular de Argentina jugó contra ese país y el suplente contra Costa Rica. ¿Qué pasó? ¿Qué tipo de contrato negociaron los organizadores del partido de Estados Unidos que no supieron negociar sus homólogos en Costa Rica? ¿Por qué generar tantas expectativas y hacer sentir engañados a los espectadores? ¿Por qué tirar por la borda el sentimiento de orgullo nacional generado en estos días con el nuevo estadio?
Si el contrato no establecía la obligación de que las estrellas argentinas jugaran, solo muestra la incapacidad absoluta de la Fedefútbol como ente que lo negoció. No intenten jugar en las grandes ligas si no tienen los recursos para hacerlo. Lo peor: si sabían que podía ser que las estrellas no jugaran, su obligación era revelarlo a los aficionados y así reducir la emoción y las expectativas de los aficionados, sobre todo la de los niños, con la camiseta puesta e ilusión de ver a Messi.
Señores organizadores del esperado concierto de Shakira: ¡Esperamos ver a la megaestrella y no a Shakiro! Esperamos que ese contrato sí lo hayan negociado cómo se debe. Si no lo hicieron, avísennos para no malgastar tiempo ni dinero.

David Gutiérrez
[email protected]