Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 26 Enero, 2016

 No puede existir negocio que sobreviva, en condiciones formales y de legalidad, cuando se aprecia la moneda dónde participa respecto a sus competidores

¿Por qué deberíamos devaluar?

Es algunas veces extraño que los precios en la macroeconomía se muestren estables e invariables pero muestren grandes desequilibrios en su comportamiento y fundamentos. Quiero referirme a los desequilibrios que se provocan cuando, ficticiamente construimos un mito sobre ellos y lo peor, muchas veces terminamos por creerlo. La verdad es que en medio del sinsentido económico de nuestro tiempo mucha estabilidad en un precio podría simplemente significar que estamos ante un gran mito y un creciente desequilibrio por afrontar. A eso me refiero con la noción de que nuestro tipo de cambio real, el indicador clave que mide nuestra relación de precios entre el país y sus socios comerciales, se encuentra claramente en desequilibrio.
Si los choques externos positivos fueran siempre permanentes sería posible considerar el mantener las cosas tal como están o inclusive dejar apreciar aún más los indicadores reales que tenemos como sociedad, pero cuando miramos los grandes desequilibrios internacionales y la dinámica de cambios que enfrenta el entorno, dejarse llevar por la ilusión de percibirse más rico cuando en realidad no lo eres, podría llevarte a una situación de quiebra. Es como pensar que todos los años ganaré la lotería, dado que en este año la gané y vivir pensando y gastando como si todos los años fuese a tener el premio de la lotería.
El deterioro de la competitividad real de la economía costarricense es claro, no existe duda que somos cada día más caros que nuestros vecinos y sobre todo, cada vez más caros para exportar y competir con nuestros socios comerciales. Cada día los márgenes de ganancia de nuestros productos exportables se reducen y con ello se van haciendo menos y menos quienes logran sostener con éxito sus negocios, tanto para exportar como para el mercado nacional. No puede existir negocio que sobreviva, en condiciones formales y de legalidad, cuando se aprecia la moneda donde participa respecto a sus competidores. No existe forma de compensar con subsidios o mecanismos de transferencia a aquellos que no pueden seguir adelante con su pequeña o mediana empresa.
Aunque parezca absurdo e inconsistente con lo que han venido dictando nuestros analistas del Banco Central y algunos funcionarios del Fondo Monetario Internacional, quiero recomendar urgentemente devaluar nuestra moneda y que tengamos una mayor racionalidad cambiaria. Un proceso ordenado de devaluación que garantice acercar nuestro precio de la moneda al valor racional que sostenga nuestra producción y el empleo. Ciertamente, podríamos sobrevivir uno o dos años más con un sistema cambiario basado en el desequilibrio monetario, ajustado por el exceso de dólares en nuestro sistema financiero, sin embargo, podríamos agotar el oxígeno de nuestra producción y ahondar la desigualdad, la pobreza, el desempleo y la recesión.

Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com