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Viernes 15 Noviembre, 2013

Quiero ser parte de la oportunidad de cambio que en estas elecciones se le abre a Costa Rica con el gane de Otto Guevara y el Movimiento Libertario


¿Por qué acepté una candidatura?


En una época en que se duda de que una persona quiera servir a su país y no servirse, y entrar en política es, per se, motivo de sospecha, ¿por qué alguien en su sano juicio aceptaría cambiar su vida privada por una sometida al escrutinio más feroz, hasta morboso, y al descrédito público gratuito y prejuiciado?
Las razones pueden ser de diversa naturaleza, pero explicaré cuáles me llevaron a mí a acompañar a Otto Guevara y a Thelmo Vargas en la papeleta presidencial del Movimiento Libertario.
Me motiva, primero, el amor: a Dios, que siempre me ha impulsado a dar lo mejor de mí. A mis hijos, para quienes quiero un país con oportunidades de trabajo, desarrollo individual y prosperidad social. Y a mi Patria, por la cual estoy dispuesta a trabajar para eliminar la desigualdad, aumentar el bienestar general y construir una democracia más representativa.
Me resisto a ser una espectadora cuando el reloj del progreso se ha detenido y en algunos aspectos, camina para atrás. Si no me involucro no puedo esperar los resultados que deseo para mi país, sino los que otros desean o pueden dar.
Me motiva la certeza de que es peligroso para nuestra democracia que un mismo partido monopolice el poder por más de dos periodos, sobre todo tras los casos de corrupción, el rezago económico, el deterioro en infraestructura y la caída en los índices de desarrollo humano y social que nos ha dejado.
También estoy convencida de que para recuperar la credibilidad del poder político y su capacidad de gobernanza, Costa Rica requiere más participación ciudadana en la toma de decisiones fundamentales y reformar el sistema político. El ML va a impulsar el consenso nacional necesario para lograr esa transformación en un plazo razonable.
Llegó la hora de darle el poder a un partido que no ve al Estado como un fin en sí mismo, sino como un medio al servicio del ciudadano; un partido que pone la dignidad de la persona como centro de todas sus acciones; uno cuyos miembros tienen fuerte vocación transformadora y han crecido con las experiencias y las derrotas. Una agrupación que ha comprendido que nuestra nación está fracturada y se deben tender puentes entre los diversos actores políticos y sociales; un partido dispuesto a impulsar liderazgos nuevos, y el idóneo para recoger y materializar la pluralidad de esos aportes en beneficio de todos los costarricenses.
Por último, pero no menos importante, me motiva ser, junto con el brillante y experimentado economista Thelmo Vargas, compañera de lucha de Otto Guevara en su empeño por transformar a Costa Rica en el país más desarrollado de América Latina, y en el mejor para vivir.
En este momento definitorio entre el progreso o el retraso, no bastan las buenas intenciones; necesitamos el liderazgo de una persona madura, audaz, perseverante, competente y con propuestas claras. Quiero ser parte de la oportunidad de cambio que en estas elecciones se le abre a Costa Rica con el gane de Otto Guevara y el Movimiento Libertario ¡Ya es hora!

Abril Gordienko López