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Martes 25 Septiembre, 2007

Por la vida y la libertad

El pasado 14 de setiembre, en vísperas de la celebración de nuestros 186 años de independencia, convocamos a un acto congruente con la fecha patria y con nuestra vocación civilista, pacifista y conciliadora: representantes del “sí” y del “no” al TLC, de la Iglesia católica y de la Alianza Evangélica, de los trabajadores y educadores, cámaras, asociaciones y demás fuerzas vivas del país, unieron sus voluntades para suscribir un llamado a la No Violencia, al Respeto y a la Tolerancia, a pocos días de la celebración del referéndum.
Creemos que esta es la postura que todos debemos asumir, dándole gracias a Dios por permitirnos vivir en una democracia donde cada cual tiene derecho a expresar sus ideas y su sentir a través del sufragio. La voluntad de las mayorías merecerá todo nuestro respeto independientemente del resultado de esta consulta sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Pero también deben gozar de nuestro total respeto, en estos días previos a la cita histórica del 7 de octubre, las manifestaciones diversas de la ciudadanía, sus sentimientos, necesidades y expresiones, siempre que estas estén sujetas a los valores y forma de ser del costarricense.
Los ejemplos de violaciones a la libertad y a los derechos humanos fundamentales están patentes en nuestra región; en Cuba, por ejemplo, el régimen totalitario no permite la más mínima expresión de disidencia. Por eso está en la cárcel, padeciendo intensamente, el periodista Normando Hernández González, a quien Costa Rica ha otorgado una visa humanitaria que su gobierno no reconoce. Otro ejemplo cercano es el de Venezuela, donde han cerrado medios de comunicación y ahora amenazan a las escuelas privadas, si no adoptan los “nuevos métodos de enseñanza socialistas” creados por la administración de Hugo Chávez.
Esas sanciones, maltratos y torturas no existen en nuestro país, pues a lo largo de las distintas gestiones políticas de los diversos partidos que han llegado al gobierno, se han impulsado las garantías sociales y ciudadanas, para contar con los espacios de expresión necesarios, en una sociedad libre y pluralista.
Así queremos seguir, pero ese camino de respeto y tolerancia solo se mantendrá si ticos y ticas volvemos nuestros ojos hacia los valores más preciados de nuestra idiosincrasia y asumimos una postura más coherente con nuestra tradición de diálogo y paz, elementos fundamentales para el sostén de nuestra brillante democracia.
Reiteramos nuestro llamado para combatir la violencia en todos los rincones: desde el seno del hogar, el aula o el parque, hasta la tribuna política desde donde debemos impulsar el diálogo que concilie intereses y restaure heridas.

José Manuel Echandi Meza
Diputado