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POR FAVOR… SILENCIO
GAPARI

Fuera argollas

Se acabaron las argollas en la Copa del Café.
Claro que no nos referimos a los miembros de la organización, personas profesionales, serviciales e intachables que ojalá sigan en la dirección de este torneo por muchos años.
Hablamos de otra clase de argollas; aquellos 6-0, 6-0 y 6-0, 6-0 y 6-0, 6-0, que marcaba al final la mayoría de los partidos de los tenistas costarricense en la Copa.
En esta edición, han desaparecido en masculino no como por encanto, sino porque la dirigencia del tenis nacional hace esfuerzos notorios para levantarlo.

Misión imposible

Para quienes somos apasionados seguidores de esta elegante disciplina, y nos agrada observar como un tenista le pide disculpas a su rival, en caso de golpearlo con la bola o cuando logra un punto de “guaba”, todo lo contrario a la incultura que muestra el béisbol profesional, donde ningún lanzador se disculpa tras arrancarle la cabeza a un bateador con un lanzamiento agresivo e inapropiado, esperar que un tenista de Costa Rica gane un partido de la llave principal, es misión casi imposible.
Si hay un deporte expuesto a pocas sorpresas este es el tenis; en esta disciplina normalmente gana el mejor.

Sobran ejemplos

¿Por qué ganan tanto Federer o Nadal?
¿Por qué Djokovic o Murray solo los derrotan de vez en cuando?
¿Por qué Gaby Sabatini solo ganó un Grand Slam?
¿Por qué consagrados como Bjorn, Agassi, Sampras, Ever, Navratilova y Graff acapararon los primeros lugares del “top ten” por semanas y meses de forma consecutiva?
A pocos días del primer Grand Slam de temporada, el Abierto de Australia, millones de seguidores del tenis esperan el derrumbe de Nadal o Federer, pero no se da. Por eso, me agrada la presentación de los tenistas costarricenses en esta Copa.

Pocos ceros

Repasemos resultados de los costarricenses.
José Pablo Gil perdió en segunda ronda 6-1, 6-3: cayeron en primera ronda Leonardo Ortiz, 6-1, 6-2; Allan Raventós, 6-2, 6-0; David Sandí, 6-2, 6-2; José Raventós, 6-2, 6-0, Maurizio Feoli, 6-4, 6-3. Solo un par de argollas.
Y, ojo, en la llave de “qualy”, a ningún tenista nacional le colgaron un cero.
Sin duda que los fuertes campamentos y prácticas que organizaron los entrenadores nacionales, José Carlos Hidalgo y Eduardo Jarolim en Miami, empiezan a rendir dividendos.


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