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POR FAVOR… SILENCIO
GAPARI

Era moderna
En las semifinales y las finales de la Copa del Café se dio un detalle muy interesante; muy tenístico y muy moderno, acorde con lo que se está presentando en los grandes torneos en el mundo: tenis de primer nivel, de primera calidad, pero poco excitante para el público.
Es tal el grado de concentración y profesionalismo, ya en tenistas juveniles, como el que se presentó en las instancias finales de la Copa, que no hay espacio para “jugar” con el público y son mínimas las acciones en la red, que son las que provocan la algarabía en el espectáculo.

Poca emoción

El sábado por la noche, tanto el campeón Renzo Olivo con sus 18 años y su rival, Ricardo Rodríguez, con apenas 16 primaveras, ofrecieron una final de altísimo nivel tenístico, pero de pobrísima emoción, tanto que los centenares de aficionados que abarrotaron la cancha estadio del Country Club, en los dos sets del partido, desde luego que aplaudieron los muy buenos puntos ganadores de las dos raquetas, pero exclamaciones de júbilo, gritos que interrumpen el silencio del encuentro, jugadas desbocadas que rompen la rutina, no llegaron ni a cinco.

Sin soluciones
El tenis rompe su rutina en la net; cuando los rivales se acercan a la red es cuando los espectadores viven las mayores emociones.
El tenista moderno huye de la net; es una máquina de hacer puntos desde el fondo y eso hace rato que se comenta y se analiza en los grandes escenarios del tenis mundial.
El aumento en la calidad de los tenistas marcha en igual proporción a la baja de las emociones para el público y esto no lo detiene nadie y tampoco se encuentra la solución.
Parece mentira, pero la Copa del Café ha vivido esa primera experiencia; altísimo nivel y pocas emociones.

Control de boletaje
Y para el año entrante, la organización tiene que ver cómo controla el boletaje; la primera experiencia de vender por Internet, la venta en boletería y las entradas de cortesía, provocaron que decenas de aficionados que pagaron su boleto, no hallaron espacio, sobre todo en la final y hubo protestas. No fueron respetadas las zonas de seguridad y asistentes técnicos de tenistas que jugaban las finales deambularon por varios sectores del coliseo.
Esto no es crítica, máxime que la organización en lo personal siempre nos atiende de maravilla, sino consejo.
Cancelar ¢6 mil por boleto y no hallar espacio provoca malestares. El estadio es pequeño; la clientela aumenta; no se puede todavía vender grada numerada, de manera que hay que poner atención al asunto.
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