Shirley Saborío

Shirley Saborío

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Jueves 1 Febrero, 2018

Por quién votar

Los datos de las últimas encuestas han puesto a prueba a los equipos de campaña de todos los candidatos presidenciales, y al final, resulta preocupante la tendencia que nos muestra que el voto es cada vez más emocional y menos racional.

Preocupa que los temas fundamentales de la construcción de la Costa Rica de los próximos 50 años estén ausentes del debate público. Y que, por el contrario, estemos atomizados de posiciones personales y de corto plazo, de frases anecdóticas o ataques personales.

Y lo cierto es que no estamos eligiendo ni un gerente ni un novio ni un vecino. En cinco días iremos a las urnas a elegir a la persona que liderará al equipo que dirigirá el destino de este gran país por los próximos cuatro años. Se trata de un equipo de personas que deberán liderar decisiones fundamentales para el desarrollo del país, y es deseable que haya experiencia y conocimiento. Costa Rica no puede darse el lujo de elegir a alguien que venga a aprender. Es hora de hacer. Y debemos acudir el domingo a las urnas con una profunda responsabilidad para elegir a la persona que creemos que cuenta con las condiciones para liderar equipos, que cuenta con la claridad para dirigir y con la humildad de reconocer que será necesario sumar esfuerzos de propios y extraños para lograr avanzar. Porque Costa Rica necesita un diálogo de altura, para abordar temas esenciales que marcarán el rumbo de los próximos años.

Solo para mencionar algunos, comentar que el país apostó por la incorporación a la OECD y para ello hay una serie de reformas que se deben realizar para avanzar decididamente en la senda de desarrollo. Son reformas económicas y sociales que aseguren la sostenibilidad del desarrollo en el país, y aunque hemos avanzado, falta camino por recorrer. También tenemos pendiente la incorporación de Costa Rica a la Alianza del Pacífico que nos asegure el camino para ingresar a uno de los bloques de comercio más prósperos.

Es importante hablar del Estado al que aspiramos en las próximas décadas, que pensemos en qué sectores debe haber más o menos gestión gubernamental y para qué. Puede ser como participante, como regulador, como administrador o como garante. Pero esa discusión hay que abrirla con seriedad y sin apasionamientos. Porque de ese modelo de Estado, depende el aporte que debemos hacer todos. No se vale que unos paguen y otros no. No se vale vetar la discusión. Pero tampoco se vale, que sin tener el debate del modelo de Estado que deseamos, asumamos como cierto, que todos debemos pagar más impuestos sin ordenar la casa. Y lo que también es cierto es que tenemos una frágil situación fiscal que exige un debate de altura.

El modelo de salud y de educación de las próximas cinco décadas es otro de los temas relevantes porque de esas grandes decisiones del pasado, vivimos glorias presentes. Pero esa revisión hay que hacerla y decidir la aspiración, para conocer cuáles son las reformas que se requieren para que el modelo nos ayude por más de 50 años más. En particular porque la competencia, la sofisticación y el ritmo de vida cambió y con ella, las demandas futuras de talento y los servicios médicos.

Es importante que tomemos decisiones informadas. Que no creamos que un solo partido podrá resolver todo, pero es cierto que el liderazgo del presidente es esencial para avanzar. Estamos a menos de cinco días para acudir a las urnas para elegir a nuestro presidente y los diputados de los próximos cuatro años. Habrá quienes opinen que la campaña es aburrida o que no hay por quién votar. Pero esta decisión es una gran responsabilidad. Es una decisión que debemos tomar con la cabeza, no con el corazón ni con el estómago. Y opciones, afortunadamente, hay muchas. No dejemos de ir a votar.